Octubre 18th, 2019
03/10/2019 - Musicales, Rolling Stones

Mozart en español: el Teatro del Bicentenario estrenó anoche una versión en nuestro idioma de La Flauta Mágica

La Flauta Mágica, en la versión que se presentó en el Teatro del Bicentenario, de San Juan Crédito: Gentileza Teatro del Bicentenario
SAN JUAN — ¿Qué sucede en el oído cuando la voz de una soprano, en una de las arias de coloratura más famosas de la historia de la ópera, en vez de comenzar a cantar “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” pronuncia “La venganza del infierno hierve en mi corazón” (o una frase similar)? Al tímpano de quienes no frecuentan el mundo de la lírica no le ocurrirá nada; en cambio, las orejas de los operómanos comenzarán a hervir de coloradas ante semejante sacrilegio. Pero, quizá, haya que dejar los prejuicios de lado e ir a ver de qué se trata.
La cita fue anoche, en el Teatro del Bicentenario de San Juan. Allí, la joven sala que está cumpliendo tres años, ofreció el estreno de una versión en castellano de
La flauta mágica, de Mozart. Y no fue una decisión surgida de una trasnochada. El proyecto comenzó casi cuando se abrieron las puertas de este teatro. Durante un par de años, el Mozarteum de Salzburgo (custodio de la obra de genio austríaco) hizo una traducción de la obra que luego fue ajustada a esta versión que cuenta con dirección musical de Emmanuel Siffert y puesta en escena y dirección general de Eugenio Zanetti.
“Mozart escucha la voz de las esferas, el sonido del universo, como decían los persas. Y nos pone en otro nivel. Pero también hay que tener en cuenta que, en su época, las obras de Mozart eran tan populares como las de Andrew Lloyd Webber hoy. Está muy bien que se escuchen en el idioma del público.
La flauta mágica es atemporal”. Con esas palabras Zanetti hacía la primera aproximación a su versión, en la trastienda del teatro, unas horas antes de la función de estreno.
También hizo una aclaración sobre los textos. “La traducción literal no era legible. Intentamos darle música al texto. Buscamos mucho la rima, que todo conservara su musicalidad. Pero lo más difícil fueron las escenas habladas; las cantadas no porque cantar es lo que ellos hacen todo el tiempo”.
Noche de debut
En la trastienda el clima era más de alegría que tensión. ¿Algo de nervios? Sí, pero los lógicos de cualquier estreno, que se disipaban con los chocolates que el regisseur había dejando en el camarín de cada solista, junto a una nota. Fueron muchos meses de trabajo en un lugar que tiene una estructura de nivel internacional para producción de ópera en el más alto nivel. Alcanzó para comprobarlo una recorrida por el escenario, con un plato giratorio de 16 metros y las escenografías y el sistema de maping ya instalado para el debut.
Apenas comenzada la función el público ingresó al mundo Mozart que, por algo más de dos horas, también fue el mundo Zanetti. Eugenio optó por un homenaje al teatro barroco con telones pintados que él mismo diseñó. A eso le sumó proyecciones (“No busqué una puesta historicista pero tampoco hacer algo
alla Peter Sellars -el responsable de ruidosas versiones de óperas famosas escritas por Amadeus- con un Mozart en Malibú”, bromeaba el regisseur y diseñador, que hace más de tres décadas vive en Los Angeles).
“Además, no ocurre en ninguna época. Lo que hemos hecho es libre. Traté de que no pareciera un cuento para niños. Hay muchas interpretaciones políticas sobre esta obra que no nos tocan porque no las hemos vivido. Lo que quise plantear en la obertura es una secuencia compleja entre la guerra y la paz. De eso se trata
La flauta mágica”. Y así comenzó, con una especie de síntesis cinematográfica, desarrollada en la obertura, que, por algunos elementos, se la pudo ubicar a principios del siglo pasado, y con una guerra en la que el monstruo de la primera escena era una especie de “transformer” (un tanque que se convierte en araña).
El regisseur ha querido darle mucho movimiento a esta puesta ya sea con recursos escenográficos o con movimientos del piso del escenario y ha logrado su cometido. Y en cuanto al mayor desafío, que fue la traducción, se lograron las metas básicas que fueron las de llegar al público de manera muy directa con la historia y que en castellano no sonara forzada, más allá de que algunos tramos no sonaron con la misma fluidez como se suelen escuchar en el idioma original. Pero fueron mínimos detalles, nada preocupante dentro de una obra que sonó muy correcta en todos sus aspectos (orquesta, coro, cantantes) durante más de dos horas y media. En esta producción sanjuanina participaron la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, el Coro Universitario (dirigido por Jorge Romero), y un elenco integrado por Duilio Smiriglia (Tamino), Fernando Lazari (Papageno), Marina Silva (Pamina), Laura Pisani (Reina de la Noche), Cristian De Marco (Sarastro), Osvaldo Peroni (Monóstatos), Sabrina Pedreira (Papagena), Ivana Ledesma, Romina Pedrozo y Claudia Lepe (las tres damas), entre otros.
Por:
Mauro Apicella

Nota original de RollingStones

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