Octubre 22nd, 2019
14/07/2019 - Musicales, Rolling Stones

El ilustrador Max Aguirre presenta su disco de tangos

Con la pluma y las melodías Crédito: Facebook
En su otra faceta artística, apela a la ironía y el humor melodramático para lograr un cancionero popular difícil de definir
Desde el último viernes se puede escuchar en redes sociales y plataformas musicales “Bailemos”, primer corte de difusión del disco
Terco, de Max Aguirre. Sí, el ilustrador que diariamente vemos en las páginas de
LA NACION también tiene una manera de expresarse musicalmente. Además, el resto de los temas que componen su álbum será presentado en sociedad con el recital que dará el 17 próximo, a las 21, en Pista Urbana, Chacabuco 874, con visuales de su propia producción e invitados especiales, como Omar Giammarco, Gabriela Torres y Cucuza Castiello.
“No altero el orden de importancia. Soy dibujante y hago música -aclara-. Y dentro de la música elijo lo popular de este lado del mundo, le pongo cierto tono tanguero. Suena tanguero para el que no lo es y no tanto para el de paladar negro”, confiesa.
“Bailemos” es un hit de Coti Sorokin en tono de rumba que Max canta con el mismísimo autor, pero en modo tanguero. En la próxima semana irán apareciendo el resto de los temas. Una versión de “Flaca”, de Calamaro, o un tango de Aguirre que, según el mismo asegura, suena como si un día el grupo Supertramp hubiera descubierto los valses criollos de estas latitudes. “Tiene una referencia a Supertramp sin querer. Parecidos de familia que uno no elige, pero están”.
El disco también incluye tangos propios, entre ellos “Mi casa”, piedra basal de este proyecto ya que Aguirre lo relaciona con aquella frase de Rainer Maria Rilke que refiere a que la infancia es la única patria verdadera. “Juego con eso, sin ser melodramático. Pero si la patria es la infancia uno es exiliado perpetuo”, reflexiona el ilustrador.
“Aunque uno tiene, en definitiva, el proyecto de rearmar esa casa, de asumir el rol presente y no quedarse en la expectación inmóvil. Ir para adelante. Creo que suele pasar con ciertos movimientos culturales de usinas creativas que se vuelven
statu quo de su propio espacio. El tango era dinámico y rompedor y luego se volvió el centro tradicionalista de la tradición. Ahora hay toda una escena en donde los más viejos son los de mi generación -dice este cuarentón-, y hay muchos pibes. El tango tiene algo más vivo, irreverente. La manera de mantenerse vivo es moviéndose. Interpela cierta cosa machista del género, por una época en la que se creó y sucedió. Hay milongas inclusivas, hay tangos que hablan de muchas otra cosas. Los que participamos del género haciendo y tocando somos militantes y defensores de una nueva movida social”.
Ilustrador y músico
Aunque no se trate de un movimiento ni de una tendencia, Aguirre entra en el segmento ilustrador-historietista-humorista gráfico que un día puso un pie en el mundo musical. Como Tute, con el disco de tangos hecho con Hernán Lucero o para su proyecto de canciones dibujadas. Como Liniers, cuando interviene visualmente los proyectos de Kevin Johansen (Aguirre también interviene sus shows con imágenes). Como el ilustrador francés de origen iraquí Charles Berberian que recientemente publicó el disco
Tout pour le mieux.
Hace un par de años, cuando Max dio a conocer algunas de las canciones que hoy componen su flamante álbum, decía: “Nunca me planteé si soy un artista audiovisual. Pero sé que relacionar la música con los dibujos es algo que no puedo evitar. No se me ocurre no hacerlo todo junto, me gusta vestir las canciones con dibujos.”
Hoy extiende el concepto. Dice que de charlas con Tute llegó a esta conclusión: “A nosotros nos gusta contar historias y poder hacer canciones está conectado con todo esto. Si uno mira mis historietas quizá vea al mismo tipo que también encontró en la música otro paquete de herramientas para contar historias”.
Por:
Mauro Apicella

Nota original de RollingStones

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