Julio 15th, 2019
10/07/2019 - Musicales, Rolling Stones

Víctor Heredia, Pedro Aznar, León Gieco, Soledad y un sentido homenaje a Mercedes Sosa

León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, Liliana Herrero, Lito Vitale, Soledad, Julia Zenko y Alejandro Lerner, entre otros, presentes en el tributo a La Negra, en el teatro Ópera Crédito: Santiago Filipuzzi
Por ella cantamos, nuestro homenaje a Mercedes.
Intérpretes: León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, Liliana Herrero, Lito Vitale, Soledad, “Tilín” Orozco-Fernando Barrientos, Julia Zenko, Piero, Alejandro Lerner, Franco Luciani y Bruno Arias.
Músicos: Popi Spatocco (piano, dirección), Nicolás “Colacho” Brizuela (guitarra), Carlos Genoni (bajo), Rubén Lobo (percusión) y Beatriz Muñoz (coros).
Invitados: Víctor Carrión (vientos) y Mariano Delgado (guitarra).
Sala: Teatro Ópera.
Nuestra opinión: muy bueno.
El próximo 4 de octubre se cumplirán 10 años de su muerte. Y este 9 de julio hubiera llegado a los 84 años. Ambos son motivos más que suficientes, como si hiciera falta alguno, para que la fundación que lleva su nombre y que
impulsara su hijo Fabián Matus -muy prematuramente fallecido en marzo pasado- decidiera homenajear a una de las mayores cantantes de nuestro país.
Haydée Mercedes Sosa fue de esos artistas que no necesitan componer canciones para tener su propio repertorio, que pudo ser a la vez una solista brillante y una referente aglutinadora para muchos colegas, una mujer “de la tierra” siendo que amaba vivir en la ciudad, una gran creadora sin haber escrito jamás melodías ni letras.
El homenaje dejó grandes momentos artísticos Crédito: Santiago Filipuzzi
Nada mejor entonces que el festejo, porque a ella misma le gustaba muchísimo celebrar sus cumpleaños, en gira si la agarraba por el mundo o en su departamento porteño de la calle Carlos Pellegrini, a donde asistían decenas de creadores e intérpretes de todas las disciplinas, pensadores, periodistas y una gran cantidad de amigos y parientes que, invariablemente, disfrutaban del vino tinto y de las empanadas tucumanas.
Muchos de los que fueron parte de este concierto en el teatro Ópera, en un curioso horario de tarde, pasaron por aquellas reuniones increíbles. Algunos pegaron el faltazo por cuestiones laborales, como Teresa Parodi y Peteco Carajabal, que se ausentó a último momento.Y un par de ausencias se sintieron especialmente: por caso, las del exguitarrista de los últimos tiempos de la cantora, Jorge Giuliano, y la de Charly García, uno de los hijos adoptivos de Mercedes. Pero sí estuvieron unos cuantos cantores y músicos de generaciones más jóvenes a los que el almanaque no les permitió compartir esa familiaridad y esa cercanía que La Negra brindaba a la gente que quería.
Como buena fiesta que fue, hubo de todo: jolgorio, emoción, barullo, un poco de desorden, momentos menos trascendentes y otros de altísimo nivel artístico. Para la crónica, hay que decir que se revivieron unos cuantos fragmentos de Mercedes hablando en entrevistas y escenarios y que, también desde la pantalla, dieron su saludo y su presente personajes tan variados como Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, el Chango Spasiuk, Teresa Parodi, Alejandro Dolina, Graciela Borges, Víctor Hugo Morales, Felipe Pigna y Lila Downs.
Por el mismo escenario que volvió a mostrar a la cantante en Buenos Aires en 1982, después de su exilio en tiempos militares, desfilaron voces y músicos que en mayor o menor medida aportaron a la vida de Mercedes. Fue una sorpresa escuchar a Araceli Matus, nieta de la homenajeada, cantando la “Zamba del que anda solo”. Piero recordó aquellos lejanos conciertos del 82 con “Soy paz, soy pan, soy más”. Alejandro Lerner fue sobresaliente desde su sobriedad en “Yo vengo a ofrecer mi corazón” y su momento solista con “Indulto”. Franco Luciani se lució con la armónica en “La añera”, respaldado por la guitarra de Colacho Brizuela y la percusión de Rubén Lobo. El rosarino, además, hizo también su gran aporte en la “Zamba para olvidar”, con Soledad y Pedro Aznar, quien por su parte alcanzó su pico más alto con el “Romance de la luna tucumana”, la bellísima poesía de Atahualpa Yupanqui que él mismo musicalizara.
Lito Vitale mostró una personal versión, con una larga improvisación de teclas inicial, de “Alfonsina y el mar”, con sus músicos Víctor Carrión y Mariano Delgado. Orozco-Barrientos se sumaron a la fiesta con la cueca “Calle angosta”. Víctor Heredia fue el mejor intérprete para su “Ojos de cielo”. Y Julia Zenko, Herrero y Bruno Arias mostraron una muy buena interpretación de “Gracias a la vida”, de Violeta Parra. León Gieco -el único artista ovacionado personalmente- más Orozco-Barrientos y Arias cantaron “Solo le pido a Dios” a coro con el público. Y el santafesino se quedó solo para cerrar la parte formal del concierto con “Al jardín de la república”.
Para el final, todos los participantes, con el caos típico en este tipo de cierres, hicieron “Inconsciente colectivo” de Charly García; “Cuando tenga la tierra”, de Daniel Toro -aquí sumando a la propia Mercedes en el recitado- y “María María”, de Milton Nascimento.
Salvo porque no hubo torta con velitas, el cumpleaños tuvo el festejo merecido. Y vale decirlo: la enorme cantidad de artistas que pasaron por el espectáculo, todos con gran trayectoria, no hicieron más que dejar en evidencia lo fuerte de la ausencia de una artista que dejó uno de los capítulos más brillantes de nuestra escena popular.
Por:
Ricardo Salton

Nota original de RollingStones

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