Julio 17th, 2019
10/07/2019 - Sociales, Upsocl

Una cría de tortuga corre al océano, pero una gaviota la quiere de almuerzo. Así es el corto ‘Lemon’

Gracias a ellos pudo salir de casa y asistir a clases durante varios meses.

Lidiar con la pérdida de un familiar no suele ser fácil. Sin embargo, para algunas personas -que acostumbran ver muertes, aunque sea de desconocidos- a veces tampoco lo es. Al menos así lo dejaron claro los bomberos de Marbella al comunicar la sentida muerte de Benjamín, un pequeño de 7 años.

Resulta que desde hace algunos meses, ellos se habían ofrecido voluntariamente para ayudar al menor y a su madre, ya que ambos vivían en un cuarto piso y se les hacía muy difícil salir del hogar, debido a la parálisis en el lado derecho del cuerpo del niño a causa de un tumor cerebral.

Debía trasladarse en silla de ruedas y no había ascensor…

Sin embargo, los bomberos estaban allí para ayudarlos. Y gracias a ellos, Benjamín pudo asistir a la escuela durante varios meses.

Pero el viernes pasado, el niño falleció inesperadamente por un paro cardiorrespiratorio, dejando a su madre devastada y sin los recursos suficientes para poder despedirlo y sepultarlo.

Afortunadamente los bomberos tenían dinero ahorrado especialmente para el pequeño, pues soñaban con encontrar otro domicilio adaptado a la condición de Benjamín para mejorar su calidad de vida.

Si bien el dinero no alcanzó a ser utilizado con ese fin, ahora destinaron los 6.000 euros que habían recaudado para pagar los gastos fúnebres del pequeño.

«Desde el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga trasladamos nuestros más sincero pésame a familiares y amigos de Benjamín, y a los compañeros bomberos de Marbella, los cuales crearon un vínculo muy especial con el pequeño. DESCANSE EN PAZ» escribieron desde la página de Facebook de la institución.

Un aplauso para estos verdaderos héroes, que estuvieron dispuestos a ayudar desinteresadamente al niño en vida y ahora también en la muerte.

Los derechos de la serie fueron exigidos de regreso por Warner Bros. quienes la harán debutar en su propio canal de streaming.

Puede que la discusión de si es o no la sitcom definitiva de la historia de la televisión no termine de resolverse jamás (mientras nadie viaje atrás en el tiempo y elimine la existencia de Seinfeld, ninguna sitcom puede sentarse con tanta seguridad en el trono), pero Friends es sin lugar a dudas la más popular de todas. La serie ya lleva más de diez años sin estrenar un capítulo nuevo, pero aun así, es uno de los programas más vistos en el mundo entero. Esto solo aumentó con la compra que hizo Netflix de los derechos de la serie.

Puede que no haya nada más cómodo que dejar que el reproductor automático nos alimente un episodio de la serie después de otro. Pero esto tiene sus días contados: Netflix perderá los derechos de la serie en menos de un año más. 

Sí, puedes entrar en pánico: desde el 2020, no podrás ver Friends por Netflix. Nunca. Más.

La causa de esto es algo que en verdad nos da un poco de rabia. Los dueños de los derechos de la serie, Warner Bros., decidieron anunciar el lanzamiento de su propio servicio de Streaming, donde ofrecerán todas las series exitosas que han producido y transmitido en su historia, como Two and a Half Men o Big Bang Theory. Estaba claro que para que esto tuviera éxito, no podían dejar fuera a la joya de su corona: Friends. 

A pesar de que no es una serie original ni existe alguien sobre la faz de la tierra que no sepa cómo termina, Friends es uno de os programas más vistos de Netflix. La brevedad de sus episodios, sumado a los divertidos que son y lo encantador del elenco, lo vuelven el programa perfecto para ver sin parar, como se ha vuelto acostumbrado hacer en las famosas y relajantes maratones de Netflix. 

Esta noticia sirve solo como la última confirmación de una tendencia que se viene anunciando hace un tiempo: el fin de la facilidad del streaming. A lo que me refiero con esto, es que esta época en que teníamos una gran cantidad de programas de calidad en uno o quizás un par más de servicios de streaming, está por acabarse. En un futuro cercano, tendremos una infinidad de servicios, cada uno ofreciendo un par de programas. 

En otras palabras, el marcado apunta a replicar el mismo sistema que tenía cuando había que comprar suscripciones a los canales de televisión, algo que creímos que el streaming había derrotado para siempre. Pero no, volverá, y con más fuerza que nunca.

Así es, ya no estarán acá para nosotros.

«Cuando un hombre camina con su pareja, reduce su velocidad hasta en un 7% para seguir la velocidad de la mujer», señaló el estudio de la Universidad de Seattle.

Tomados de la mano o no, solemos caminar junto a nuestras parejas a todos lados y por largos ratos. Es una linda costumbre que adquirimos para admirar nuestro entorno acompañados de esa persona especial, no obstante, esos ratos agradables pueden decir mucho de nuestra relación.

De acuerdo a una investigación llevada a cabo por la Universidad de Seattle Pacific y publicada por Plos One todos tenemos una velocidad particular para caminar que nos permite graduar bien la energía que enviamos a nuestro cuerpo, algo que es muy propio de cada quien.

Según los científicos los hombres suelen tener una mejor velocidad que las mujeres al momento de caminar, razón por la cual, cuando hombre y mujer caminan juntos buena parte de estos se ven en la necesidad de bajar la velocidad de su caminata. 

Con el fin de estudiar estos comportamientos, los expertos investigaron a 22 personas (mitad hombres mitad mujeres) formando un total de 11 parejas ligadas sentimentalmente. Los hicieron caminar solos, con su pareja, con un amigo del sexo opuesto, siempre tomando el tiempo durante los 100 metros.

Se comprobó que un hombre enamorado suele camina más lento, porque cuando lo hacían con su pareja bajaban su velocidad en un 7%, mientras que cuando les tocaba con una mujer que no era su pareja su velocidad no cambiaba de forma destacable.

Así que si tu noviecito es de esos mal educados que le encanta ir adelante y vive atorándote cuando salen, ya sabes que quizá no sea tan amoroso como dice ser.

Ella no veía el peligro y él temía que la atropellaran.

Todos sabemos que las tortugas terrestres suelen ser muy lentas. Eso es porque principalmente confían en su caparazón, que vendría siendo como una especie de escudo protector que las podría mantener a salvo de un montón de amenazas, tales como los ataques de animales…

Aunque en la actualidad no solo se exponen a ese tipo de peligros, sino que a otros mucho más serios que ni siquiera su caparazón soportaría.

Bien lo sabe este conductor de bus en Milwaukee, Estados Unidos, que mientras conducía por la carretera, logró ver de lejos cómo una tortuga cruzaba de extremo a extremo por el medio de la calle, sin ningún tipo de apuro, como era de esperar.

Y obviamente si nadie la quitaba de ahí, moriría atropellada.

Así fue como Yaghnam Yaghnam, que trabaja para el Sistema de Tránsito del Condado de Milwaukee, detuvo su autobús y se convirtió en todo un héroe… al menos para una tortuga.

Y justo después de que dejó al reptil seguro en el pasto al otro lado de la ruta, otro autobús pasó a toda velocidad por el lugar exacto por el que había estado menos de un minuto atrás el animal intentando cruzar.

¡Eso sí que fue suerte!

Así que ya sabe, si ve a alguna tortuga en medio de la calle, ayúdela, pues no sabrá que está en peligro y no será capaz de apurar su paso sola. Debe llevarla hacia el lugar donde se dirige, pues si la devuelve desde donde apareció es probable que vuelva a cruzar.

Si bien algunos las toman con las manos, eso podría ser algo peligroso, pues varias muerden y es mejor tomar las precauciones necesarias…

Como empujarlas con el pie para que aceleren e intentar alertar a otros conductores de su presencia mientras se rescata.

La verdad es que el principal riesgo para ambas, es la contaminación de los océanos.

Si algo hemos aprendido de Pixar, es que una pequeña historia puede tener enormes repercusiones. Especialmente si es una historia animada. Los cortometrajes animados de Pixar nos han hecho todas las emociones posibles al ser humano, todo a veces en menos de cinco minutos.

Gracias a ellos, estos lugares han visto el potencial que este formato tienen para contar historias que tengan un efecto en la audiencia. Lo típico de Pixar son las familias y la amistad, pero eso no significa que una buena animación no pueda hablar de temas como la contaminación y el cuidado de la naturaleza. Digo esos temas porque esos son los que decidió usar un nuevo cortometraje producido por la fundación Reina Sofía. 

Se trata de ‘Lemon’, la historia de una pequeña tortuga que intenta realizar su ceremonia para convertirse en una tortuga adulta: llegar al océano.

Este corto documental está pensado para crear consciencia sobre el estado de los mares y cómo nuestros propios desechos han empeorado la vida de muchísimos animales. Es especialmente devastador si tomamos en cuenta que estamos poniendo en riesgo la vida de crías que tienen toda su vida por delante. 

En ‘Lemon’ vemos exactamente esto, pero sabiendo la información que acabo de entregar, sabemos que viene en camino algo terrible. La tortuga nace, corre hacia el mar, pero se topa con uno de sus peores enemigos: una gaviota dispuesta a atrapar lo que sea que distinga.  

La gaviota se acerca a la rotruga, pero una ola la toma y rescata. O eso creemos: cuando ya se encuentra en el agua, vemos que el ave se acerca, desciende con su pico de cazadora desplegado y recoge una pequeña cosa verde. Se la lleva con ella y no sabemos más sobre la pequeña tortuga. 

Pero un momento después, volvemos a ver a la tortuga. Está sana y salva. ¿Entonces qué se llevó la gaviota?

De vuelta en el nido de la gaviota, vemos que la comida no era para ella, sino que para su pequeño polluelo. La decepción en los ojos del hijo de la gaviota es obvio cuando trata de picotear su comida y se encuentra con algo duro e inerte: una pastilla de baño con olor a limón. 

De regreso en la tortuga, la vemos que sus problemas no se han acabado: a su alrededor, la basura y los plásticos ocupan cada centímetro del océano.

Este triste final da para pensar en lo que hemos hecho nosotros, los seres humanos. Con nuestra contaminación, hemos intervenido en cómo funciona la naturaleza. No es que la tortuga se haya salvado y obtenido un final feliz: por culpa de nuestro descuido, ambos animales terminaron sufriendo. 

Solo nos queda una cosa por hacer: limpiar los océanos. Es nuestra culpa, nosotros debemos hacernos cargo.

 

Nota original de upsocl

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