Julio 17th, 2019
08/07/2019 - Musicales, Rolling Stones

Despidieron a João Gilberto en Río de Janeiro

Fuente: AP
RIO DE JANEIRO.- Entre lágrimas, flores e improvisados homenajes musicales frente a las escalinatas del Teatro Municipal de Río de Janeiro, miles de brasileños despidieron hoy
los restos del músico João Gilberto, creador de la bossa nova, quien
falleció ayer de causas naturales a los 88 años.
“Quiero que Brasil haga silencio para oír a João Gilberto; que los brasileños oigan más João Gilberto”, pidió emocionada su viuda, la mozambiqueña María do Céu Harris, 55, quien lo acompañó durante sus últimos años de vida, los que pasó prácticamente recluido en su departamento del barrio carioca de Leblon.
Desde temprano, numerosos fans de Gilberto, entre locales y turistas curiosos, se acercaron al Teatro Municipal, en el centro de Río, escenario de su último concierto en la Cidade Maravilhosa, en 2008. A diferencia de lo que había indicado su hijo mayor, João Marcelo Gilberto, 59 -fruto de su primer matrimonio con la cantante Astrud Gilberto-, el velorio se realizó con el féretro abierto, rodeado de coronas florales con leyendas como “Al maestro de maestros” y “Todo el amor para nuestro genio”, y María do Céu se mantuvo parada al lado del ataúd durante casi todo el horario del homenaje público.
Estuvieron allí también las dos hijas del gran compositor bahiano: la cantante Bebel Gilberto, 53, -cuya madre fue la segunda esposa del músico, la también cantante Miúcha Buarque de Hollanda-, y la adolescente Luisa Carolina, 15 -nacida de su relación con la productora Claudia Faissol-. No pudo estar João Marcelo Gilberto, porque vive en Estados Unidos y como tiene su permiso de residencia vencido, no puede salir del país hasta que no lo renueve. De todas maneras, usó sus redes sociales para expresarse.
“Hay mucho teatro frente a otros, pero solo una persona en el coche fúnebre, acompañando a mi padre hasta el final. Gracias, María. Mi padre me pidió que le prometiera una cosa antes de morir: que cuidara de María. El sabía que podía contar conmigo y que ella estaría a su lado hasta el final. Conversación real, nada de teatro”, escribió en referencia a las duras disputas financieras que en los últimos años envenenaron las relaciones familiares, entre sus hijos mayores, Faissol y Harris.
Ajeno a esas peleas entre parientes, el público pasó por el hall del teatro en silencio a rendir tributo al autor de “Chega de saudade”. Afuera, varios músicos amateurs llegaron con sus instrumentos -guitarras, trompetas, panderetas- para tocar algunas de las canciones que Gilberto hizo famosas alrededor del mundo en sus colaboraciones con Tom Jobim y Vinicius de Moraes, entre otras figuras de la bossa nova: “Desafinado”, “Corcovado”, “Insensatez”, “Samba de uma nota só”, “Coisa mais linda”, “Chega de saudade” y la infaltable “Garota de Ipanema”.
“Representaba lo mejor que existe en Brasil”, lo resumió la cantante Adriana Calcanhotto, quien pasó por el teatro. “Perdimos a un gigante”, apuntó por su parte su colega Teresa Cristina.
A un costado de las escalinatas, el empleado bancario Aloysio Vianna, 57, oriundo de la localidad bahiana de Juazeiro, de donde era Gilberto, recordó que nunca se sintió a gusto con la fama. “El siempre quería pasar desapercibido. Cada vez que iba al pueblo, se quedaba encerrado en su casa. Solo salía a la medianoche y se iba con un par de amigos a tocar guitarra y cantar en voz baja a la plaza”, contó a LA NACION Vianna, cuya abuela era amiga de la madre de Gilberto.
La mayoría de quienes esperaban en la fila para ingresar al teatro eran personas mayores; había muy pocos jóvenes, un indicador de la escasa popularidad actual de la bossa nova en las nuevas generaciones cariocas frente a ritmos como el samba, el funk, el hip-hop o la música sertaneja.
“Espero que como sucedió con otros grandes músicos, ahora la gente redescubra el fabuloso legado que João Gilberto dejó. Revolucionó la música brasileña y tuvo un impacto gigantesco en todo el mundo”, resaltó el estudiante de música Lucas Lopes, 22.
Ya en las primeras horas de la tarde, los restos de João Gilberto fueron trasladados al otro lado de la Bahía de Guanabara, para ser enterrados en una ceremonia íntima para familiares y amigos en el cementerio Parque da Colina, en Niterói.
Por:
Alberto Armendáriz

Nota original de RollingStones

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