Noviembre 12th, 2019
20/06/2019 - Musicales, Rolling Stones

El clásico Fedra moldeado por el gran Juan Mayorga

Una síntesis perfecta Fuente: Archivo
La magistral versión del autor español se estrena en el San Martín
Es uno de los autores más destacados dentro del panorama de la dramaturgia contemporánea española. Unas de las voces más singulares también del teatro de Iberoamérica. Juan Mayorga posee una muy atractiva trayectoria que en Buenos Aires fue conociéndose a través de textos muy diversos y siempre muy inquietantes.
En esta temporada tres obras suyas permiten valorar unos materiales, en apariencia muy opuestos, que dejan percibir el extremo interés del creador por el manejo de la palabra a la hora de contar unas historias siempre elocuentes que nos hacen reflexionar sobre el mundo actual. El Teatro San Martín presentó a comienzos de la temporada
El cartógrafo, con la dirección de Laura Yusem, al poco tiempo en Andamio 90 se estrenó
La paz perpetua, con dirección de Guillermo Heras (aún en cartel) y ahora es el turno, también en el San Martín, de una versión de
Fedra que está interpretada por Marcela Ferradas, Horacio Peña, Marcelo D’Andrea, Francisco Prim, Gastón Biagioni y Emilio Spaventa. La dirección es responsabilidad es de Adrián Blanco.
Nacido en 1965, Mayorga comenzó a tomar contacto con la actividad teatral “siendo mayor”, le gusta decir. Y extrañamente después de estudiar matemáticas y filosofía. De joven siempre sintió un profundo interés por la literatura y hasta en su adolescencia se deslumbró cuando vio una puesta de Jorge Lavelli de
Doña Rosita la soltera de Federico García Lorca, por entonces no le interesaba formarse como actor o director. Muchos años después un taller que dictó el chileno Marco Antonio de la Parra en Madrid lo instó a profundizar en la escritura teatral. Aquella experiencia dio forma a un grupo de creación y reflexión, El Astillero.
El creador encuentra una relación interesante entre las disciplinas en las que se formó en su juventud y la escritura dramática. “En cuanto a las matemáticas -explicó-, pienso que es un extraordinario lenguaje de imaginación y síntesis, dos cosas que son una marca del lenguaje teatral. A través de la fórmula de la elipse, de un teorema, o de la noción de rombo, se puede dar cuenta de infinidad de objetos expresados a través de una experiencia muy sencilla. De alguna manea, el teatro se comunica con esa necesidad de reflejar realidades complejas a través de expresiones sucintas y tan intensas como sea posible”.
A la hora de trabajar sobre un material clásico ha dicho el autor: “Intento descubrir el núcleo duro de la pieza. Y ahí trato de buscar qué es lo más interesante para un espectador contemporáneo. Eso no quiere decir buscar aquello en lo que se identifique; sino también sondear en lo que le resulta extraño y que le plantea una pregunta, una incomodidad”.
Y eso es precisamente lo que puede observarse en su relectura de
Fedra. Su tragedia toma cuestiones de Hipólito de Eurípides, se aproxima a la obra de Séneca y también a la de Racine. Mayorga, como en todos sus textos, apuesta a lograr que el mundo que describe se presente de forma muy cristalina. Aquí condensa la historia en unos pocos personajes y expone a Fedra de manera descarnada. “Todo sucedió en mi corazón y no salió de mi corazón”, dice esa mujer enamorada de su hijastro Hipólito. Esa pasión no podrá llegar a buen puerto. Y aunque el desenlace sea previsible Mayorga se encarga de llevarnos hacia él con una notable maestría. No solo por la precisión con la que hace crecer a los personajes, sino porque encuentra en la construcción de los diálogos la síntesis perfecta de los pensamientos que a ellos los movilizan. Y que, en definitiva, operarán sobre la conducta de los espectadores.
Por:
Carlos Pacheco

Nota original de RollingStones

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