Junio 25th, 2019
20/05/2019 - Musicales, Rolling Stones

Game of Thrones: Daenerys, la rompedora de cadenas que terminó esclavizada

Dany, la elegida que no logró perdurar Crédito: HBO
Daenerys Targaryen (

Emilia Clarke

) era la clara favorita de todos en

Game of Thrones

. Desde sus primeros tiempos como joven inocente y exiliada a su transformación en Khaleesi,
la evolución de este personaje terminó convirtiéndola en una de las claras candidatas a quedarse con el Trono de Hierro. No solo logró mutar su matrimonio arreglado con Khal Drogo (Jason Momoa) en amor sino que demostró las propiedades desconocidas de la sangre de los Targaryen, sobreviviendo a una pira funeraria y trayendo de regreso a los dragones a un mundo en el que ya eran criaturas míticas de un pasado olvidado.
A lo largo de las siete temporadas, Dany fue cosechando victorias, una detrás de la otra.
Sus trenzas eran símbolo de su gran poder militar. Y, más allá de ser impulsiva, siempre supo rodearse de consejeros, como Jorah Mormont, que lograban ayudarla a dominar su costado incendiario y conectarla con la misericordia. Su poder fue
in crescendo y logró conformar un ejército que la siguió del otro lado del Mar Angosto para recuperar el Trono de Hierro, ese que le habían arrebatado a su padre y por el que se tuvo que escapar de niña junto a su hermano y crecer en el exilio. Nada parecía interponerse entre ella y su objetivo hasta que apareció Jon Snow (

Kit Harington

). La relación de estos dos personajes complicó el juego de tronos.
Ella, que pensaba que nunca volvería a enamorarse después de la muerte de Drogo, se enamoró de Jon. Y a él la pasó algo similar, después de la muerte de Ygritte.

Sin embargo este amor no podía ser:
Jon descubrió, gracias a las visiones de su primo Bran, que Daenerys era su tía y que él era el verdadero heredero del trono. Más allá de no tener ningún interés en ocupar ese puesto,
el honorable Jon no quiso ocultarle la verdad a su tía y le contó su secreto. Fue ese secreto develado lo que despertó la inseguridad de Daenerys, algo que se incrementó después de que Cersei Lannister (Lena Headey)
no solo acabara con uno de sus dragones sino que ordenara que decapitaran a su amiga Missandei (Natahlie Emmanuel) frente a sus ojos. Era poco probable que Daenerys lograra gobernar Westeros después de su reacción incendiaria. La madre de dragones logró su objetivo: derrocar a Cersei. Pero, por el camino mató a miles de habitantes de King´s Landing. A pesar de escuchar el sonido de las campanas, la Khaleesi hizo caso omiso a la rendición y, desde el aire y montada a su dragón, q
uemó toda la ciudad, dejando miles de muertos a su paso.
El final de Daenerys
Si bien era difícil imaginar que Dany, después de la masacre, fuera la elegida para quedarse en el Trono de Hierro, no era claro quién la iba a destronar. Los primeros minutos del sexto y último capítulo de la temporada ocho la mostraban triunfante. Desde lo alto, la reina agradecía a sus soldados y celebraba la victoria. Los Inmaculados y los Dothraki se mostraban dispuestos a ir por más mientras Dany se mostraba expectante y doblaba la apuesta: “liberarían” a cada esclavo del mundo. De cerca, Jon y Tyrion Lannister (Peter Dinklage) miraban a su amada poseída por el júbilo de la victoria, proponiendo revolucionar el planeta y rehacerlo a su imagen y semejanza. Fue su Mano quien no solo admitió haberla traicionado sino que lanzó su insignia al suelo tras reclamarle por la matanza que había cometido. No hubo “Dracarys” para Tyrion sino prisión y una ejecución próxima. Jon, en un principio, parecía conmovido por todos los sucesos que habían llevado a su reina a cometer genocidio. Sin embargo, al dialogar con Tyrion entendió que Daenerys no era la persona indicada para gobernar los Siete Reinos y que solo él la podía detener. Por primera vez en toda la temporada, Jon tuvo una idea crucial y la llevó a cabo.
Después de su diálogo con Tyrion, Snow fue a ver a Dany. La reina estaba frente al Trono de Hierro, ese que había visto en la torre de Qarth y por el que tanta sangre había derramado. Era por fin suyo. Su expresión había cambiado: ya no era esa mujer cegada por el odio sino una persona plena. Jon atravesó la mirada adusta de Drogon, el dragón de su reina, y fue a hablar con Daenerys. “Siempre serás mi reina”, le dijo después de reclamarle por la vida de Tyrion y de hablarle de misericordia. Ella lo invitaba a ser parte de su reino, de crear un mundo mejor juntos. Jon suplicó, lloró y cuando parecía que había cedido ante ella, Dany cayó en su propia trampa. Snow le clavó una espada en el pecho. Habían pasado pocos minutos del episodio y ya no había más reina. Dany murió mirándolo a los ojos y Drogon fue a su rescate. El dragón no mató a Jon sino que quemó el Trono de Hierro, el objeto que había enloquecido a su madre de ambición.
Sin trono,
el elegido para reinar fue Bran, el roto, el menor de los Stark, y Jon fue condenado a volver al Muro, nuevamente junto a la Guardia de la Noche.

Nota original de RollingStones

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