Julio 24th, 2019
24/04/2019 - Musicales, Rolling Stones

Viviana Canosa: "La grieta ya me agotó, no es negocio para nadie ese nivel de agresión y angustia"

“Quiero mostrar mi crecimiento de estos años”, dice Crédito: Sole Rubio
Con la entrevista al presidente Mauricio Macri, la periodista inauguró su nuevo programa, Nada personal, en el que se zambulle en el mundo de la política y la actualidad
Viviana Canosa llega apurada a las oficinas de la productora que depende de la Universidad de Tres de Febrero y que es la responsable de
Nada personal, el ciclo que conduce desde anteayer a las 23 por la pantalla de El Nueve. Luego de casi seis años de ausencia, la periodista regresó a la televisión abierta, pero alejada de las noticias del espectáculo y los chimentos de la farándula que la hicieron conocida. Como lo viene experimentando en los últimos tiempos, su deseo está focalizado en las entrevistas a políticos y en los temas que hacen a la actualidad nacional. En este sentido, Canosa quiso pisar fuerte de entrada y dedicó su primera emisión de
Nada personal a una entrevista que le realizó al presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada. “Además de conducir, soy la realizadora de las notas. Decidí meterme mucho más en los contenidos, porque quiero que el programa tenga mi sello. No puedo con mi genio, me sale la productora que llevo adentro, y eso es lo que más me gusta hacer”, dice mientras se acomoda frente al sol del loft de Palermo y recuerda que acaba de “darles de comer a las perras, desayunar con su hija y organizar el cumpleaños de su mamá”.
El debut fue auspicioso. Las declaraciones del primer mandatario tuvieron amplia repercusión. “¿El enemigo está dentro de Cambiemos?”; “vamos al grano, ¿cuál es el diagnóstico del país?”; “este gobierno comunica pésimo”; “a quien no tiene para comer, ¿le importa la corrupción?”; “¿se siente más viejo, más cansado?”; lo veo más canoso, muy parecido a su padre”, fueron algunas de las preguntas de la conductora al primer mandatario. Muy diferente del “tempo” que manejaba en el género del espectáculo, apeló a las pausas y a la formalidad sin tutear a Macri.
En el estudio, Canosa remarcó, una y otra vez, que buscará ser lo más plural posible, que ya se comunicó con el entorno de Cristina Kirchner para invitarla al programa y que “merecemos irnos a dormir tranquilos, sin pelearnos”. No se privó de comentar que la llamó Juliana Awada y que le pidió al Presidente, antes de grabar la entrevista, que se arreglara la corbata, un detalle del outfit del primer mandatario que le elogió durante la grabación.
“Pasé once años de mi vida en Canal 9. En el primer ensayo de
Nada personal me observé en el monitor y sentí que nunca me había ido. Había muy buena vibra”. La animadora regresó al canal luego de una salida traumática cuando se encontraba al frente de su ciclo
Más Viviana: “Me habían echado de una manera complicada. Cuando me fui estaba embarazada de pocos meses, así que el nivel de angustia fue altísimo. Fue una movida horrible”, recuerda.
-¿Por qué te levantaron aquel programa?
-La verdad es que nunca nadie me dijo nada. Creo que fue una cosa muy política. Todos los
off the record tenían que ver con eso. Además, mi marido trabajaba para
Clarín. Ahora pienso que nada es personal, pero, cuando me echaron, no supe cómo resolverlo.
-¿Cómo ves la televisión a la que volviste?
-No la veo muy distinta de la que dejé.
-¿No percibís más descarnado al medio?
-Cuando me fui, ya estaba muy descarnado. Ahora, como en lugar de tanta farándula hay más política, encuentro mucho salvajismo en el abordaje de la realidad.
-En breve debutará Marcelo Tinelli. ¿Te preocupa el rating?
-No. Por otra parte, las autoridades del canal me dijeron que no les preocupaba el tema. El Nueve compite con América y nuestro programa durará ocho meses, hasta las elecciones. Si todo va bien, nos sentaremos a conversar para continuar el año que viene.
-En América, Alejandro Fantino conduce un ciclo también vinculado a la agenda política. ¿Será
Animales sueltos el programa al que buscarás ganarle en audiencia?
-Alejandro fue quien, hace dos años, me dijo que tenía que hacer periodismo político. A todos nos gusta ganar, pero sin batallas. Ya estamos más grandes.
-La agenda del programa estará claramente atravesada por los comicios. ¿Cuál será el criterio en el abordaje político y en la elección de los invitados?
-El canal no me baja ninguna línea. Será un programa muy plural con todos los colores políticos presentes. Estarán los K, los anti-K, Mauricio Macri, Cristina Kirchner, Roberto Lavagna. Todos. Quiero tener equilibrio, a mí la grieta ya me agotó. No es negocio para nadie. No nos podemos levantar a la mañana con ese nivel de agresión y angustia. Es agotador. Además, quiero mostrar mi crecimiento de estos años, mi evolución personal.
Crédito: Sole Rubio
-¿No temés quedar involucrada en peleas o lodazales que hacen a los enfrentamientos entre candidatos?
-Para nada. Por otra parte, no seré la entrevistadora que juzga al político. Y no tengo la ambición ni el ego de pensar que el que me mira va a cambiar su voto por lo que yo diga en el programa o por a quién entreviste. No se puede subestimar al público y eso, desgraciadamente, sucede mucho. Hoy escuchaba a alguien decir que había que refrescar la memoria de la gente y bregaba por eso. La gente siempre tiene memoria porque va al supermercado y sabe lo que le pasa.
-¿Cómo ves el país?
-Complicado. Basta con salir a la calle y fijarse. No soy economista y me gustaría saber cómo se puede solucionar. Es cíclico, siempre estamos en lo mismo. Ahora que soy mamá, miro con ojos de futuro, pienso en qué sucederá de acá a veinte años y me angustio. Tenemos todo para salir. Pudieron Paraguay, Chile, Bolivia.
-Nosotros no podemos.
-Es casi un karma lo que nos pasa. Pienso que somos muy difíciles como sociedad. Somos responsables.
-¿Está en tus planes entrevistar a la expresidenta Cristina Kirchner?
-Sí, por supuesto. Ya comencé a tramitar esa nota.
-¿En torno a qué cuestiones iniciarías la charla?
-Iría por el perfil personal. Solo en el final apelaría a lo político.
-¿Qué lugar ocupará el debate en tu programa?
-No tengo ganas de confrontar por confrontar. Así vivo mi vida hoy, estoy en un momento mucho más equilibrado.
En 2014, la conductora se casó con el arquitecto, productor y escritor Alejandro Borensztein, uno de los hijos del recordado actor cómico Tato Bores. Juntos tuvieron a Martina, quien el 24 de mayo cumplirá seis años y acaba de iniciar la escuela primaria. En 2017, la pareja se divorció, pero al año siguiente, y a tan solo cinco meses de la separación, volvieron a convivir: “Yo le digo que es mi novio y él me dice que es mi marido”.
-¿Cómo fue el reencuentro?
-Un día nos miramos en la puerta del colegio de Martina y nos dijimos: “¿Qué estamos haciendo?”. Cuando el medio se enteró de que nos divorciamos, nosotros comenzábamos a reconciliarnos.
-¿Cómo transitaste ese tiempo de separación?
-Estuvieron bien esos cinco meses, pensamos que eso era lo mejor. De todos modos, nunca nos divorciamos por falta de amor.
-¿Y cuáles fueron las razones?
-Estábamos muy neuróticos, los dos somos fóbicos a algunas cosas de la convivencia. Pero, con madurez, entendimos que nos amamos con locura y que tenemos una hija hermosa.
-A partir de tu pareja con Alejandro Borensztein pasaste a integrar una familia marcada por el arte.
-Son todos muy buena gente. Los domingos nos juntamos y se generan almuerzos muy divertidos. Berta, la amorosa mamá de Alejandro, siempre dice: “Ahora soy la suegra de Oscar [Martínez] y de Viviana”. Hemos creado una familia hermosa.
Se la percibe cambiada. A los 48 años, que aparentan ser menos, hay un abismo entre esta Viviana Canosa y aquella chica de pelo rojo furioso que integraba el panel del programa de Jorge Rial y emitía comentarios incisivos. “Estoy en un momento de la vida de mucha alegría. No me permito pasarla mal. Quiero llegar al canal y disfrutar el programa. Además, ahora mis prioridades son otras: tengo una hija, un marido, una casa”.
-Te cambió el eje de intereses.
-Antes mi libido estaba puesta solo en el trabajo. Ahora pongo mucho de mí porque me encanta lo que hago, pero hay otros aspectos de la vida que también son importantes. No puedo desatender a Martina, que además está un poco celosa por compartir a su mamá. Así que tuvimos charlas en las que le expliqué en qué consistía mi trabajo.
-¿Cómo te descubriste como mamá a partir de transitar la maternidad?
-En mi personalidad tengo algo supermaternal. Ya era maternal con mis amigas, con mis papás, con mis mascotas. Siempre desarrollé ese aspecto. Y soy muy de mi casa, amo mi hogar. Sabía que sería así. Es mi fortaleza. Junto con Alejandro, deseamos mucho a Martina. Nunca me había pasado de enamorarme tanto con alguien como para tener un hijo.
-¿No hubo deseos de maternidad antes?
-Había comenzado a sentir algún tipo de necesidad. Me preguntaba si no me estaría perdiendo algo muy importante, pero la verdad es que no soy tan moderna como para tenerlo sola.
-¿No?
-Para mí, un hijo viene acompañado por un padre. Admiro a las mujeres que lo pueden hacer. A las que lo eligen o a las que, a mitad de camino, algo les sucede con sus parejas y siguen solas. En mi caso, necesito que haya un papá acompañando. Uno nunca sabe las vueltas de la vida y qué puede suceder, pero hoy te digo que nunca hubiese elegido ser mamá sola. Necesito esa contención masculina, esa imagen paternal. Y, además, es muy difícil la crianza y educación de un hijo. Sola no hubiese podido.
-Hablás de contención en la pareja. ¿Fuiste sostén de otras parejas?
-Siempre. Era una condición muy masculina en mí, muy fálica. Era así también en el trabajo. Me encantaba poder con todo. Después de la maternidad, eso me cambió. Ahora tengo conciencia de que ya no estoy sola en la vida, que no quiero estar sola, que necesito que un hombre que me contenga y esté conmigo y, desde ya, ese hombre es Alejandro, el papá de Martina. Siempre fui la gran dadora de afecto y ahora me convertí en la gran recibidora. Ya sea por Alejandro, por mi hija, por mi mamá. Hay que dar y saber recibir. Es un intercambio. La energía tiene que fluir. Hay que aprender a decir me siento mal, necesito tal cosa, y estar abierto a recibir afecto.
-Experimentaste una suerte de cambio de paradigma.
-Leo mucho y hago todo lo que tenga que ver con el autoconocimiento. Cambié mi alimentación y medito mucho.
-¿Cómo evaluás esta etapa de empoderamiento femenino?
-No creo mucho en esas cosas. Me parece que está bueno para que frente a un ataque haya una visibilidad. Eso ayuda. Pero considero que hay una parte bien genuina y otra más armada. Yo me empoderé desde muy chica y tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para sobrevivir en el medio y para resistir relaciones. Me encanta que esté visualizado, que los hombres tengan más respeto y se cuiden más, aunque lo hagan de manera careta.
-Decías que hay una parte no tan genuina. ¿Te referís a algunas actrices que conforman el colectivo?
-No siento mucha identificación con ese colectivo. O se defiende a todas o no vale. Vale lo mismo la vida de una, de dos o de cien. Sería bueno que si nos juntamos todas las mujeres nos defendamos entre todas. No se puede defender a una porque te cae bien y a otra no, porque no te cae tan bien. O porque una es más cool y la otra no.
-A muchos el pasado los condena. Aunque, nobleza obliga, es válido reconocer que se puede evolucionar.
-Siempre es bienvenido el cambio, pero uno se pregunta si es genuino en algunas personas. La misoginia sigue siendo un tema en nuestro medio y en la sociedad en general. Yo me empoderé de chica y el costo fue muy fuerte y alto. Estar siempre a la defensiva, peleando con tantos hombres. Siento que siempre fui esa mina que ahora muchas reclaman querer ser. Lo que no me cierra es el trato extraño hacia el hombre. No hay que demonizar al varón. Pero estamos aprendiendo y creciendo. Si esto sirve para mostrar el cambio, bienvenido. Y todas juntas. Si vamos a acusar a un señor, acusémoslos a todos. Porque no es que hay uno solo que te parece que fue abusador. En el caso [Juan] Darthés, no me consta que lo haya sido, aunque no tengo por qué dudar de ella. Y si esto fue así, no debe ser el único. Te metés con un actor que ni corta ni pincha, pero ¿te meterías con un dueño de medios o con un empresario? Si vamos a mandar al frente, hagámoslo con tutti. Si no, es injusto. Lo bueno es que el señor que se quiera desubicar tendrá que cuidarse mucho.
Por:
Pablo Mascareño

Nota original de RollingStones

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