Abril 25th, 2019
11/02/2019 - Musicales, Rolling Stones

El poder femenino y latino de los premios Grammy

Por primera vez los premios tuvieron una conductora mujer: Alicia Keys Fuente: AFP
Los

premios Grammy

son un señor de 61 años gordo, blanco y multimillonario, al que le cuesta mucho conectarse con sus nietos. Y anoche, en su edición 2019 volvió a confirmarlo. A su última fiesta, fastuosa por cierto, vino la menor cantidad de invitados de toda su historia (20 millones de televidentes alrededor del mundo) y por ello pensó que este año tenía que cambiar algunas cosas, como sea, para seguir siendo el centro de la escena de una familia -la industria de la música- que en los últimos años tuvo más cambios de los esperados.
Lo primero, signo de los tiempos, fue nombrar a una conductora mujer, la primera en su historia,

Alicia Keys

. Luego, atendiendo al gran suceso de “Despacito” del año pasado, pensó en una apertura dedicada a la música latina:

Camila Cabello

,

Ricky Martin

y

J Balvin

juntos para interpretar “Havana”. Para coronar el shock inicial, un puñado de mujeres influyentes de aquí y de allá:

Lady Gaga

,

Jennifer Lopez

, Jada Pinkett Smith y la mismísima ex primera dama

Michelle Obama

. “Ya sea que nos guste el country, el rap o el rock, la música nos ayuda a compartir nuestra dignidad y tristezas, nuestras esperanzas y alegrías. Nos permite escucharnos unos a otros, invitarnos unos a otros. La música nos muestra que todo importa, cada historia dentro de cada voz, cada nota dentro de cada canción”, djio Michelle y se llevó los aplausos de todos.
El impacto para las redes sociales funcionó, pero definitivamente, y luego de casi cuatro horas de premiación, habrá que decir que estuvo aún lejos, muy lejos, de conseguir aggiornar a una entidad que, año tras año, se ve amenazada por los vientos de cambios.
Anoche, la celebración más importante de la industria de la música norteamericana tuvo una fiesta más y los cambios parecieron más una necesidad que una postura sincera. ¿Importa? El show debe continuar.
En la 61 entrega de premios Grammy no hubo un solo gran ganador (no hubo una Adele o un Bruno Mars, multipremiados en las últimas dos ediciones), sino que los premios se repartieron salomónicamente y los shows en vivo estuvieron, como siempre, a la altura del espectáculo. De Lady Gaga a Alicia Keys y de Diana Ross a Janelle Monae, las mujeres dominaron el escenario, muy a pesar de que los más nominados de la noche fueran hombres -y raperos- como Kendrick Lamar (ocho), Drake (siete) o Travis Scott (seis). Tan devaluados estuvieron estos premios que el gran triunfador, Childish Gambino, el “ganador” de la premiación (canción y grabación del año, por su genial “This Is America”) ni siquiera estuvo presente en la ceremonia llevada a cabo en Los Angeles.
Se esperaba que fuera la primera edición de los premios que consagrara a un artista de hip hop -género increíblemente hasta aquí dejado de lado de esta premiación, ya que nunca había podido llevarse el galardón más importante-, pero el álbum del año finalmente se lo llevó Casey Benjamin, un artista country que en su última producción coqueteó con el pop.
Drake ganó el premio a mejor canción rap, pero la supuesta contienda con Kendrick Lamar quedó para más adelante. “Si ustedes tienen gente que canta sus canciones, palabra por palabra, no necesitan esto, ustedes ya han ganado”, dijo Drake al agradecer su premio.
La noche de los Grammy fue para las mujeres, como dijo la locutora cuando Cardi B se llevó el gramófono a mejor álbum de rap, algo que también confirmaron St. Vincent y Dua Lipa cuando subieron a escena vestidas de cuero y cara a cara mostraron que son de lo más osado del rock y el pop de los últimos años. Acto seguido, Dua Lipa se ganó merecidamente el premio a mejor nueva artista. “Gracias a mis fans, la parte más importante de mis vidas”, agradeció Lipa. Puro poder femenino, más allá de tiempos y formas.
Para confirmar el peso de la cultura latina en la industria en los EE.UU., además del espectacular comienzo, Jennifer Lopez fue la estrella que llevó adelante el homenaje al sello Motown, leyenda de la cultura negra norteamericana, con nada más y nada menos que Smokey Robinson como padrino. “Motown es música para todos” había dicho Smokey para defender la decisión de contar con J-Lo para el tributo, dejando ofendidos a Jay Z, Beyoncé y demás.
“La necesidad de cambio social ha sido una marca de nuestro país”, dijo Neil Portnow, el hombre al frente de los Grammy desde hace dieciseis años que dejará su cargo a partir de mañana, criticado por dejar de lado a las mujeres en la entrega de los premios el año pasado. Vientos de cambio.
“Solo queremos fiesta, solo queremos dinero” canta Gambino en “This Is America”, el premiado ausente de los Grammy, y resultó ser la mejor síntesis de una nueva premiación que quiere cambiar, pero no puede ni parece querer hacerlo.
Por:
Sebastián Ramos

Nota original de RollingStones

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