Diciembre 14th, 2018

El dólar en un tobogán: retrocedió 83 centavos a $ 38,16 (en la semana cayó casi 6%)

El dólar extendió este viernes su tendencia a la baja, al retroceder 83 centavos a $ 38,16 en bancos y agencias de cambio de la city porteña, según el promedio de ámbito.com.

Así, el billete perdió en la semana $ 2,37 o un 5,8%, hasta tocar su menor valor en dos semanas.

En el mercado mayorista, la divisa estadounidense se desplomó $ 1,05 (-2,7%) a $ 37,15, por ventas privadas de dólares, ante inversores alentados por altas tasas en pesos tras recientes licitaciones de letras y a la espera de otro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que beneficie a las arcas del país.

De esta forma, la moneda que se negocia en el Mercado Único y Libre de Cambios acumuló en la semana una fuerte caída de $ 2,71 (-6,8%).

Funcionarios del FMI y las autoridades de Argentina lograron “importantes progresos” en las conversaciones sobre nuevos acuerdos de financiamiento al país, informó el jueves un portavoz del organismo multilateral. En ese marco, el riesgo país cedía a sus niveles más bajos en siete semanas, perforando los 600 puntos.

“El peso definitivamente no tocó fondo (…) La inflación conducirá a una mayor depreciación del tipo de cambio nominal”, dijo Martín Guzmán, economista de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.

Hacienda colocó el miércoles Lecap con tasas que promediaron casi el 50% anual en pesos. Operadores dijeron que esta alternativa atraía a inversores, especialmente extranjeros, y posibilitaba la inacción del Banco Central, el que acumula una pérdida algo superior a los u$s 15.000 millones de sus reservas en 2018 para contener la fragilidad del peso.

En el mercado informal, el blue retrocede 50 centavos a $ 38,50, según el relevamiento de este medio en cuevas del microcentro porteño. A sy vez, el “contado con liqui” se hundió ayer un 3,4% a $ 38,17.

El jueves, con la reaparición de la oferta privada, tanto local como del exterior, y sin la intervención del BCRA luego de varias jornadas con ventas, el billete oficial se desplomó un 2,8% o $ 1,13 y volvió a cotizar por debajo de los $ 39.

Mientras tanto, y tal como anticipó ámbito.com el pasado domingo 16, se confirma por estas horas que en el marco de las negociaciones con el FMI, el Gobierno mira plenamente a los mercados, buscando resolver la alta inflación y tratando de controlar el tipo de cambio, y para eso piensa en el “crawling peg” para anclar las expectativas.

Como relató el periodista Julián Guarino, se trata de una devaluación progresiva y controlada de la moneda por el Banco Central. La idea es que la devaluación esté predeterminada y la tasa de cambio es conocida con anterioridad. En rigor, consiste en una serie de devaluaciones progresivas que tratan de ubicarse por encima de la inflación, pero siempre evitando dar saltos bruscos en el valor de la divisa. Bajo este esquema, el tipo de cambio se va moviendo de acuerdo a una pauta que fije la entidad monetaria.

En el FMI sostienen que el “crawling peg” puede ser establecido de manera prospectiva (con un ajuste atado a un tipo fijo preanunciado y/o de la inflación proyectada). Como se dijo, de esta forma se permite una progresiva devaluación de la divisa con un efecto menos traumático en la economía. Además, esta técnica ayuda a prevenir, o al menos a amortiguar, la especulación sobre la divisa.

A la vez, indican que esto podría recuperar algo del flujo de entrada de dólares de no residentes y de esa forma compensar en parte la salida de dólares. Comenzar usando el dólar como ancla nominal y migrar a un sistema de crawling peg para darle más certidumbre a los mercados.

La última vez que se utilizó este mecanismo en Argentina fue bajo la gestión económica del ex ministro Axel Kicillof. En aquel momento, el gobierno kirchnerista buscaba compensar la pérdida de competitividad de los últimos años, en donde la inflación le había ganado por lejos a la suba del dólar. Si bien en ese entonces este mecanismo no funcionó del todo porque el atraso del tipo de cambio era importante, las hipótesis que manejan los equipos económicos del actual Gobierno es que ahora sería distinto porque la devaluación efectuada durante este año cambió esa base de comparación. El tipo de cambio real se encuentra en niveles de 2008-2013.

En rigor, según sostienen en el mercado, el nivel del dólar parece suficiente para equilibrar los flujos externos y para que las reservas alcancen como back up para la base monetaria. La idea es que con sólo mantener la devaluación en línea con la inflación, podría estabilizarse el mercado cambiario sin perder competitividad y dando señales claras para la fijación de precios.

Por supuesto existen varios talones de Aquiles, pero quizás el principal es cómo hacer para que los exportadores no retengan su liquidación bajo la expectativa de que, cuanto mayor es la demora, mayor cantidad de pesos van a obtener por esos dólares que van a vender. El resto de las variables, piensan en el Palacio de Hacienda, deberían ir cediendo: tasa de interés, déficit fiscal, gasto público e inflación.

Por último, y como el éxito de este sistema dependerá en buena medida, dicen, de la contención de las presiones en materia salarial y de precios, en el Gobierno estudian algún mecanismo para evitar la aceleración de la inflación. Cerca del presidente Macri sostienen que es necesario llevar a cabo un acuerdo o esquema entre el Gobierno, empresarios y sindicatos para frenar la indexación de la economía ante la escalada del dólar.

Nota original de ambito

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