Diciembre 18th, 2018

El miedo a que la crisis se agudice suavizó las quejas por las retenciones

“La industria en caída libre”, era el comentario en broma que circulaba entre los industriales que se dieron cita en la 24° Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA). De esta manera sintetizaban el percance que tuvo el ministro de la Producción y Trabajo, Dante Sica cuando el ascensor se rompió y cayó en picada a la planta baja, hubo algunos levemente lastimados pero quedó más para las bromas y anécdotas. En realidad, la “caída libre” luego la ratificó el propio INDEC, con una baja de la actividad en julio de 5,7% anualizada. 

“Lindo regalo de cumpleaños le hicimos a Dante”, se lamentaban los organizadores. Cabe recordar que Sica es un “viejo amigo de la casa” ya que se lo considera como uno de los economistas “con mirada industrial”. En este punto, la mayoría de los industriales ven con buenos ojos su presencia en el Gabinete. Pero (siempre hay un pero) a juicio de una gran mayoría de los asistentes la realidad supera las buenas gestiones que pueda llevar a cabo Sica desde el ministerio.

Por supuesto, las retenciones a las exportaciones une a los industriales en una sola queja aunque no es tan enfática como se podría esperar.

Es que el alto valor del dólar y el temor a que la crisis se agudice los lleva a ser prudentes y aceptar que la medida era inevitable. “Solo esperemos que no llegue para quedarse”, cabe recordar que de acuerdo lo publicado las retenciones culminan en el 2020. 

Miguel Acevedo, resumió el pensamiento empresario al afirmar que el sector exportador “necesita reglas de juego claras a largo plazo”.

La preocupación común entre los industriales es la caída del consumo, las altas tasas de interés y por supuesto el valor del dólar. Si bien admiten que es competitivo -se escucharon pocas quejas por las retenciones- confiesan que no están rápido el vender más al exterior. En promedio, te lleva unos seis meses, y en la Argentina, “seis meses es un siglo”, aseveran.

Otra situación es cuando se habla del dólar en relación a las importaciones: “Hay rubros exportadores que tienen entre sus insumos una gran mayoría importados”. Este aspecto incluso lo preocupa al propio Sica cuando afirma que “algunos sectores pueden enfrentar algún tipo de perjuicio porque lo hacemos sobre exportaciones ya comprometidas”.

Aunque las mayor preocupación de los empresarios se concentraba en la caída de la demanda, el temor a la suba de precios (aunque en este punto estiman que el traspaso a precios se verá frenado por el escaso poder adquisitivo de la población) y el escenario político.

También es cierto que existe expectativa de que con este tipo de cambio se torna bastante difícil el sustituir con importaciones. “Quizás en algunos sectores tengamos el repunte que se vivió luego de la crisis del 2001”, comentan industriales textiles o de calzado. 

• Críticas

El eje de las críticas al gobierno de Macri venían cargadas de decepción cuando no tristeza. Cuando se les preguntan cuáles son las causas de los errores del Gobierno afirman: “Se cerraron”; “son ingenuos”, “muchos masters pero poca práctica”; “te escuchan sin oír”; “tienen prejuicios”.

Los reproches encierran, a diferencia de otras veces, el temor de que el Gobierno fracase y esto puede derivar en un ascenso de medidas populistas.

Una de las charlas que de alguna manera explican la decadencia argentina fue el conducido por el economista Bernardo Kosacoff en el cual participaron los economistas José María Fanelli y Marina Dal Poggetto. El panel dejó la sensación de que Argentina nuevamente sigue dejando pasar oportunidades. Lo sintetizó Kosacoff cuando dijo que “sería bueno escuchar déficit cero y hambre cero”, al tiempo que recordaba que Argentina produce alimentos para 500 millones de personas.

En el aire resonaban las palabras del ministro Sica cuando afirmó en su discurso que “el gran desafío que tenemos por delante es terminar con la volatilidad que ha tenido el producto bruto en los últimos años y que nos ha hecho perder gran parte del potencial que la economía argentina podría tener”.

El cierre a la jornada estuvo en manos del presidente Mauricio Macri quién a diferencia de otros encuentros contó con muy poca presencia oficial. En su discurso el jefe de Estado dijo que tiene “claro el camino” para salir de la crisis y subrayó: “No hay lugar para timoratos”.

Nota original de ambito

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