Octubre 16th, 2018

Cooperativas vitivinícolas apuestan a la investigación para conquistar nuevos mercados

En el marco del Congreso Internacional de Cooperativismo Agroindustrial que se llevará a cabo el 11 de septiembre en la sede de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Joel Castany, presidente del Foro Mundial de Cooperativas vitivinícolas y presidente de la cooperativa francesa Vinadeis, dialogó con ámbito.com sobre el futuro del sector, el desafío de desarrollar nuevos mercados y de la necesidad de agruparse para investigar y crecer.

Periodista.: ¿Cómo está formada la cooperativa francesa Vinadeis?

Joel Castany: Somos una agrupación de cooperativas de pueblo de primer grado pero también de 30 bodegueros privados. Esto agrupa a 3 mil productores que producimos 3 millones de hectolitros por año (unas 200 millones de botellas), con una facturación global de 400 millones de euros.

P.: ¿Cómo funciona el sistema de cooperativas?

J.C.: Yo soy productor asociado con mi primo y tenemos una explotación agrícola que es 100% cooperativa. Esta cooperativa de pueblo elabora 75 tipos de vinos diferentes. Y hace venta directa al público con 9 tiendas que tenemos. También realizamos venta local y de proximidad. El vino que se exporta a Shangai no es el mismo que vendemos para Estados Unidos. Tenemos órdenes de producción. Si vamos a vender a Brasil, es diferente que si vendemos a India o África. Después hay empresas dedicadas al segmento de mercados. Puede ser de distribución francesa o de exportación. Ahí vendemos más de lo que producimos. Además, tenemos acuerdos internacionales como por ejemplo con Fecovita. Sirve para bajar los gastos de distribución en el mundo. Pero al final, todo lo que producimos está pre-vendido. Es decir que el camino de lo producido está bien identificado. El mercado fuerte es el de Francia y el de toda la Unión Europea. También el sudeste asiático, Estados Unidos y ahora empezamos un poco a vender a África y Brasil.

P.: ¿Cuáles son las principales dificultades que tiene el sector hoy?

J.C.: La concentración de la distribución y el papel que juegan grandes líderes mundiales. Y también los altos costos de producción. Hay una evolución medioambiental integrada. Por ejemplo, la producción orgánica y la certificación del cuidado de medioambiente son dos temas que se han desarrollado. Eso es un cambio total. Es un costo pero también una garantía. Es un nuevo marketing para el vino también.

P.: ¿Cómo responde el sector a ese cambio de necesidades de los consumidores?

J.C.: La flexibilidad no es una virtud del sistema vitivinícola. Tenemos viñedos antiguos. No tenemos reactividad. No es trigo, que un año producís y otro año sembrás otra cosa. Las cooperativas tenemos un papel a jugar importante. Hay cinco cuestiones: crecer, invertir, investigar, financiar el marketing y pagar a los accionistas. Por otra parte, resulta fundamental fomentar la investigación para anticipar los movimientos del mercado. Nosotros somos líderes del vino sin alcohol en Europa. Parecía una locura pero funciona muy bien. Por eso la contribución a la imagen es lo más importante. Si hay abstinencia del alcohol en un momento dado, nosotros tenemos que responder a eso. El sector vitivinícola es muy dogmático. Yo hago el mejor vino y si no te gusta no entendés nada. Y no tiene que ser así. Si la juventud quiere vino con burbujas tenemos que ir hacia ahí. El mercado manda y cada día el consumidor pide otra cosa.

P.: ¿Se invierte mucha plata para investigar?

J.C.: Es muy importante agruparse para investigar entre todos los productores y bajar los gastos. Pero para asociarse necesitás compartir objetivos. Necesitamos compartir la idea.

P.: ¿Cuáles son los costos más importantes que enfrenta la vitivinicultura?

J.C.: La mano de obra. La diferencia de una cosecha mecánica con una manual es de 1 a 4. Ahora se está estudiando la poda automatizada. Eso baja los gastos de producción. Además, encontrar la mano de obra es un problema también. Yo si mañana necesito 40 personas para una vendimia no las encuentro porque el sistema francés de empleo es muy complicado. Entonces el principal gasto es la mano de obra y el segundo el es cambio medioambiental. Se terminó la utilización de herbicidas. Está prohibido. Con el insecticida pasa lo mismo. Y para cambiar de modelo se gasta el doble. También tenemos gasto de materiales como GPS y tecnología.

P.: ¿Cómo es la recepción del vino argentino en Francia por parte de los consumidores?

J.C.: Casi no existe. Tiene buena fama pero tiene mejor acceso en el mercado inglés que en el francés. Los Pumas, la carne, el tango, Messi: esa es la fama de Argentina. Buenos Aires es una palabra mítica. Y detrás está el vino. En Francia se vende mucho vino en dos períodos, en las ferias de gran distribución. Ahí salió un Malbec argentino.

P.: ¿Y cuál es la posibilidad de los productores de invertir en Argentina?

J.C.: En Argentina no hay mercado. Hay muchas dificultades administrativas. Hay un segmento pero de elite, muy chico. El año pasado intentamos venir a Argentina con máquinas de vendimia y fue imposible. Los inversores buscan arribar en Argentina pero no llegan. Invertir acá para desarrollar vino de Francia no es posible. Conviene ir a Bélgica donde hay mucha facilidad logística. Y si quiero un desarrollo fuerte me voy a China. En Argentina hay una logística loca y una moneda que me perjudica mucho. El mercado chileno tampoco funciona. El problema que tienen es que están muy pendientes de la exportación. Además el consumo es muy bajo, no hay tradición como en otros países. Ellos consumen cerveza y pisco. El mercado de Brasil es interesante porque la producción allí es muy baja y la población es muy grande.

P.: ¿Cómo evoluciona el consumo de vino a nivel mundial?

J.C.: Todos los países productores de vino tienen el consumo en baja. Me refiero a España, Argentina, Portugal, Francia. A su vez, grandes mercados se abren, como por ejemplo Brasil, África, China, India. Pero aquí dentro también hay un movimiento que tiene que ver con la calidad. Sinembargo, el mercado cambia y va pidiendo distintos tipos de vino. Hoy se vende muy bien el vino rosado en Australia y Estados Unidos por ejemplo. Pero mañana esa necesidad cambia y te piden otro vino.

P.: En Francia se produce blend y no una cepa única como en Argentina. ¿Por qué?

J.C.: En Francia hay vinos con denominación de origen, de zona geográfica y vino de mesa. En la denominación de origen está prohibido describir la variedad en la etiqueta. Después hay vinos regionales o de zona geográfica. Ahí sí se pone la variedad: chardonnay por ejemplo. Y en el vino de mesa podés poner lo que quieras en la etiqueta pero no la indicación geográfica. Aunque sí podés poner “vino de Francia”.

P.: ¿Cuál es la expectativa del negocio para las cooperativas hacia futuro?

J.C.: La expectativa es que en el mundo del vino hay grandes empresas con grandes familias . Y algunas cambiarán de mano en los próximos 10 años. Yo pienso que es un tema de capacidad de compra. ¿Si mañana se vende Chandon, quién compra? Nosotros estamos realizando un fondo de inversión para ver si hay alguna respuesta a ese interrogante.

Nota original de ambito

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