Julio 21st, 2018

Impuesto a la renta financiera de extranjeros: objetan falta de "timing" y prevén menor ingreso de capitales

Falta de “timing”, “cambio de reglas de juego”, o un previsible “menor ingreso de capitales”, son algunas las reacciones que se escucharon por estas horas en las mesas de dinero, en vísperas de que entre en vigor el impuesto a las Ganancias a la renta financiera que obtengan los extranjeros que invierten en el mercado de capitales doméstico.

Si bien era una noticia descontada por el mercado tras su aprobación en el Congreso a fines de 2017, su reglamentación (este lunes) y su aplicación efectiva (a apartir de este martes) la volvió a colocar en el centro de la escena de la actualidad bursátil.

En concreto, el nuevo tributo aplica sobre las utilidades que generen los títulos públicos, obligaciones negociables (ON), cuotapartes de rentas de Fondos Comunes de Inversión (FCI), Lebac, plazos fijos, valores representativos de certificados de depósitos de acciones, certificados de participación de fideicomisos financieros (también cualquier otro derecho sobre fideicomisos y contratos similares); monedas digitales, entre otros.

Será del 5% para los instrumentos nominados en pesos, y del 15% para las inversiones que estén valuadas en dólares o UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) o CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia). Vale resaltar que, según la norma, el Ejecutivo tendrá la facultad de aumentar el 5% a 15%. Recordemos, además, que las sociedades de bolsa o bancos serán los agentes de retención.

Ambito.com dialogó con varios analistas de la city porteña, quienes -de mínima- calificaron la medida de “inoportuna”, en momentos en que el mercado de capitales se encuentra en pleno proceso de crecimiento, y este tributo, paradójicamente, va en sentido contrario.

Para Diego Martínez Burzaco, director de MB Inversores, “no es el momento indicado ni el adecuado para aplicar este tributo”. Consideró que “los impuestos a la renta financiera, cuando la hay en términos reales, se aplican en mercados maduros, no en los incipientes como el nuestro”, en pleno crecimiento. “Castigar al ahorro es castigar la posibilidad de desarrollo a mediano plazo”, objetó.

Por su parte, el economista Gustavo Ber señaló que “el impuesto obligará a los inversores a comenzar a analizar los rendimientos en términos netos de impuestos, reduciendo ello su atractivo relativo frente a otras alternativas”.

En los últimos meses, de todos modos, el “carry-trade” se tomó un respiro por el acelerado reacomodamiento del dólar, lo que frenó hasta ahora el apetito más que el nuevo impuesto a la renta financiera, según Ber.

Juan José Vázquez, research de Cohen, subrayó que el nuevo tributo “tiende a exportar mercado”. Explicó que los extranjeros terminarán “operando Bonos OTC (Over The Counter; es decir, una operación con contrapartes afuera, sin un agente que garantice la liquidación y entrega del subyacente) y ADR evitando cualquier agente de retención local”.

En ese sentido, remarcó que “muchos inversores salieron a vender sus posiciones argentinas a comienzos de año ya que un ETF (exchange-traded fund, fondo de inversión cotizado) de renta fija paga lo mismo que un bono argentino, es decir, “muchos optaron por menor riesgo”, comentó Vázquez.

Entre los efectos inmediatos que, en realidad, ya tiene la medida, aparece un previsible menor ingreso de capitales, concuerdan los analistas, dado que muchos inversores extranjeros comenzaron a contemplar otros mercados ante -lógicamente- los menores retornos en términos netos que ofrecerán los activos locales.

“Desde que se aprobó el gravamen, vemos un menor ingreso de capitales del extranjero, sin dudas. No es casual que ahora se busque seducir al inversor local, sabiendo que la confianza del inversor extranjero quedó diezmada”, afirma Martínez Burzaco. “Este impuesto es una alteración de las reglas de juego y como todo cambio que grava ganancia es negativo”, refuerza.

En tanto, Ber sugiere sería posible pronosticar “una menor demanda en las futuras emisiones, aun en aquellas en pesos que tienen una menor carga impositiva”.

Par Pablo Castagna, director del Portfolio Personal, el impacto de este nuevo impuesto “es la gran incógnita”. De todas formas, cree que en un primer momento “podría haber una baja de volúmenes” porque “a igual riesgo el rendimiento va a ser menor”.

En ese sentido, el analista dice que “para los extranjeros que ahora pasan a pagar impuestos, el diferencial va a estar dado por el rendimiento del bono ya que no hay más ahorro impositivo”. Hoy por ejemplo los bonos de Brasil (que también están gravados) a igual plazo rinden aproximadamente 1% menos (Argentina 2025 tiene una renta del 5,50%, y Brasil 2025, del 4,40%).

Lo cierto es que en el actual contexto de un mercado “deprimido” por los vaivenes del coyuntura internacional, y a la espera de mejores noticias en torno a la economía local, la entrada en vigor de este nuevo tributo para extranjeros desvanece la posibilidad, al menos en el corto plazo, de un mayor apetito por los activos domésticos, que hace ya un cierto tiempo dejó de ser la cenicienta de los mercados, como lo supo ser al inicio del Gobierno de Mauricio Macri.

Resta ver si el “driver” de eventual reclasificación del mercado podrá revertir esta mayor “ignorancia” global por los activos locales.

Nota original de ambito

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