Septiembre 25th, 2018

BCRA desempolva intervenciones cambiarias con múltiples objetivos

Tras un prolongado período de ausencia en la plaza cambiaria, en las últimas semanas el BCRA ha desempolvado las intervenciones en dicho mercado, las cuales deben ser de carácter circunstancial y justificado dentro de un esquema cambiario de flotación administrada.

En dicho sentido, la acelerada depreciación del peso de los últimos meses, la cual habría influido negativamente en el índice de inflación minorista, y sobre todo mayorista, estaría detrás de la reaparición de las ventas de reservas en busca de fijar un ¨techo¨ de corto plazo.

Ocurre que más allá de que el dólar estaba atrasado, la velocidad de su escalada – superior al 15% desde mediados de diciembre – estaba resultando incompatible con el objetivo de desacelerar los precios, de acuerdo a las flamantes metas de inflación definidas el 28-D.

En vista a que respecto a la política monetaria decidió no volver a elevar las tasas, a raíz de buscar contribuir – dentro de sus múltiples objetivos – con la reactivación económica, es que utilizar el ¨ancla cambiaria¨ se presenta como una alternativa a mano, más cuando en simultáneo resulta funcional para absorber los pesos excedentes que presionan a la inflación.

A pesar de las ventajas que podría ofrecer esta estrategia del BCRA en los próximos meses, como puente hasta la liquidación de la cosecha por parte de los exportadores, la misma debería tener un claro perfil táctico y aplicarse únicamente con un horizonte de corto plazo.

Este se debe a que ¨anclar el dólar¨ volvería en el tiempo a acentuar el atraso cambiario, esfumando así la recuperación de los últimos meses, dinámica que no resultaría oportuna ante un creciente déficit de cuenta corriente que ya se ubica en nada menos que el 5% del PBI.

Frente a dicho escenario monetario y cambiario, los operadores podrían aprovechar los próximos tres meses para retomar sus tácticas de ¨carry-trade¨, que en los últimos tiempos dejaron saldos negativos ya que el dólar se presentaría más calmo y aún resultaría posible devengar tasas superiores al 2% mensual a través de instrumentos en pesos de corto plazo.

A pesar de ello, los inversores deben considerar el costo transaccional de arbitrar posiciones, toda vez que esta ventana sería de acotada duración, por lo cual deberían mantener inalteradas sus posiciones estratégicas – como son los bonos en dólares cortos y medios – y únicamente aplicar la liquidez así como aquellas apuestas tácticas hacia el ¨carry-trade¨.

El escenario internacional se presenta sumamente incierto y volátil, tal como reflejan los cotidianos vaivenes de Wall Street, ya no sólo por el ¨efecto Trump¨ ante sus amenazas proteccionistas sino también por la suba de tasas de la Reserva Federal que sigue en marcha.

En dicho sentido, ya sean dos o tres los ¨tightenings¨ que resten en el año, lo más destacado es que continuarían en los años siguientes, de ahí que la tasa del Tesoro a 2 años ya se ubica en el 2,30%, a sólo un reducido ¨spread¨ de unos 55 puntos básicos versus la tasa de 10 años en el 2,85% anual.

Dichos mayores rendimientos elevarán en el tiempo el costo de oportunidad de muchas inversiones globales, que podrían perder atractivo, más en un mundo con múltiples desafíos, invitando ello a una mayor prudencia y mayores rebalanceos hacia EE.UU., en vista a ofrecer alternativas con más apropiadas relación riesgo-retorno con un horizonte de largo plazo.

Nota original de ambito

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