Diciembre 09th, 2018

Todas las miradas dirigidas a las tasas en EE.UU.

Cuando los mercados financieros mundiales se pintaban “automáticamente” a diario de verde, con Wall Street desafiando sucesivamente récords, de repente llegó una fuerte corrección que tuvo como epicentro de preocupación a la fuerte escalada de las tasas en EE.UU.

Ocurre que el rendimiento de los bonos del Tesoro de dicho país fue continuamente ascendiendo hasta el 2,90%, acumulando así un aumento de nada menos que 50 pb. en tan sólo algunas semanas, una velocidad que inquietó rápidamente a los operadores.

Dicho reacomodamiento alcista de las tasas se originó principalmente por la firmeza que reflejó el último reporte de empleos en dicho país, el cual no sólo mostró una sólida creación de puestos de trabajo y redujo el nivel de desempleo al 4,1%, sino que como novedad mostró mayores presiones salariales que serían la antesala de una aceleración en la inflación.

Ello combinado con una política fiscal más expansiva, en especial tras la aprobación de la reforma impositiva de Trump, dio lugar a una lectura desfavorable para el escenario de tasas por parte de los inversores, ya que la Fed posiblemente se podría ver obligada a acelerar el ritmo de aumento de las tasas cortas y ello activaría una apreciación global del dólar.

Hasta ahora se descuentan tres subas a lo largo de este año, ahora bajo la conducción de Powell, que podría imprimir un tono más “hawkish” al gradualismo con el cual su antecesora Yellen fue reacomodando en los últimos años la tasa de referencia hasta el 1,50% actual.

Frente a dicho escenario, en apenas un par de ruedas negras, el ¨risk-on¨ migró hacia el “riskoff”, exacerbado más allá de los fundamentals y las valuaciones a raíz de la activación de apuestas contra la volatilidad que reportaron fuertes pérdidas ante el cambio de humor.

En las últimas jornadas se está comenzando a observar algunos signos de mayor estabilización en los ánimos, con Wall Street recuperando parte del terreno perdido, luego de ubicarse técnicamente en zona de corrección al superar las caídas el 10% desde los máximos.

Más allá de dicho ensayo de recuperación, la creciente volatilidad podría permanecer en los mercados internacionales, toda vez que las miradas seguirán atentas a la macha de la UST 10 años, con una muy próxima “barrera psicológica” en el 3,0% anual.

Cruzar dicho nivel pondría cada vez más presión sobre los rebalanceos de carteras hacia EE.UU., toda vez que dicho rendimiento ya resultaría tentador para captar capitales que durante muchos años buscaron desesperadamente rendimientos por todo el mundo.

Los efectos más adversos de dicho escenario serían para aquellos emisores más vulnerables al financiamiento externo, entre ellos nuestro país a raíz de los déficit gemelos (fiscal y cuenta corriente). De ahí que resulta auspiciosa la estrategia de buscar mayores fuentes de financiamiento en moneda local, en simultáneo con acelerar el ritmo de corrección de dichos desequilibrios, a fin de reducir la dependencia al humor de los mercados externos, y poder de dicha manera definir con mayor flexibilidad el mejor “timing” para las emisiones de deuda.

Nota original de ambito

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