Julio 17th, 2018

A Sturzenegger lo dejaron sin balas

Por Miguel Boggiano.- (*)

Dos años atrás, desde el Ejecutivo le prometieron al Banco Central (BCRA) la independencia y las armas necesarias para combatir a la inflación. Sin embargo, durante el 2017 esa promesa se fue desdibujando, hasta el punto en que hoy, a Sturzenegger y al BCRA los dejaron prácticamente sin balas para bajar la inflación. ¿Quién tuvo la culpa? Como en toda relación de a dos, la culpa es de ambos. Pero digamos que el problema lo originó el ejecutivo con su tan amado gradualismo.

El Eejecutivo decidió no encarar una reducción seria del déficit fiscal. Todo lo que se ahorró en subsidios (vía aumento de tarifas), se terminó destinando a mayor gasto social para captar votos. Al no reducir el déficit y financiarlo con deuda externa, tuvimos un tipo de cambio cada vez más atrasado y tasas altas de Lebac para tener la aspiradora de pesos encendida a todo vapor.

Acá el pecado del BCRA: no haberle puesto un freno a tiempo al Ejecutivo. Ya después, todo sería en vano. Porque el tipo de cambio atrasado produjo un déficit de cuenta corriente imposible de disimular. Sin ningún lugar a dudas, la relajación de la meta inflacionaria impuesta desde el Ejecutivo no es más que una acción destinada a producir una devaluación del peso que frene la hemorragia de cuenta corriente.

El BCRA bajó 75 puntos básicos la tasa. ¿Y? Realmente da lo mismo; la suerte está echada. ¿Por qué? Porque si suponemos que la inflación de diciembre de 2017 fuera del 2%, esta implica un ritmo anualizado del 26,8%. Con lo cual, dejar la tasa en 28% es el incentivo mínimo para absorber pesos. Si la inflación de diciembre llegara a ser del 2,5%, la anualizada estaría por encima del 34% y las Lebac ofrecerían un rendimiento real negativo del 6%.

El BCRA se quedó sin margen de maniobra para cumplir la meta del 15% en 2018. El único que podría ayudarlo a recuperar reputación sería el Ejecutivo. ¿De qué forma? Con un anuncio conjunto de que el BCRA reducirá los Adelantos Transitorios al Tesoro o con alguna otra señal fuerte y clara de que en serio se intentará cumplir la meta. El mercado necesita un argumento sólido y convincente para creerle al mismo BCRA que el año pasado le dijo que iba a tener una inflación de como máximo el 17% y que terminó siendo del 24%.

La parte mala es que veo como muy poco probable que el Ejecutivo decida dar ese paso y en consecuencia la credibilidad del BCRA se irá erosionando a un ritmo cada vez más rápido hasta que no haya más salida que cambiar a todo el directorio.

(*) Ceo de Carta Financiera

Nota original de ambito

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