Febrero 23rd, 2018
27/12/2017 - Locales, Punto Biz

Todo queda en familia: abren un bar con mucho barrio

Con experiencia en el rubro, ahora apuntan a un público amplio bajo el concepto de “bar de barrio”.
A la hora de hacer negocios, qué mejor que la familia. Eso fue lo que pensaron Enrique (60) y Bernarda (26) -padre e hija- , cuando se propusieron abrir un espacio que mezcle el ambiente joven y con un público “más entrado en edad”. Así surgió Burana, el nuevo bar ubicado en la esquina de San Luis y Callao dónde lo que más destaca es el toque personal de sus dueños, que estuvieron un año remodelando el lugar, y que es atendido por ellos mismos.

 

La idea de abrir un bar venía circulando en los proyectos de la familia, que vive justo frente al local y fantaseaban “con poner algo propio”. Así, aprovechando la experiencia de Enrique en el rubro -quien fuera dueño de “Café del Ángel” en la zona de Plaza Pringles- el entusiasmo de Bernarda, y el toque estilístico aportado por Patricia, su madre, se propusieron encarar la idea en conjunto. Por iniciativa consensuada decidieron orientar el bar al estilo “casa de café y cerveza”, con lo cual su funcionamiento es a lo largo del día: como cafetín en la mañana y más como bar cervecero por la tarde y noche.

 

“Burana está pensado principalmente para ser un ambiente ameno y tranquilo. Lo desarrollamos bajo el concepto de ‘bar de barrio’ como una forma de apuntar a la comunidad, al vecino, un lugar de encuentro y reunión donde haya mezcla de edades, de gustos y de música”, indicó Bernarda a punto biz. “El hecho de que haya sido encarado en familia, y que sea atendido por nosotros mismos creo que va justamente en este sentido”, agrega.

El local cuenta con cuatro canillas de cerveza artesanal marca “Drang”, y una de sidra artesanal “Surbarrel”, la nueva tendencia en los bares rosarinos. Además cuenta con la posibilidad de hacer recarga de growlers. Y para los que aún no le encontraron el gusto a al cerveza artesanal, realizan selecciones de vinos del día. Por el lado de la comida, en un principio se ofrecen platos al paso tales como empanadas, tartas, sandwichería y ensaladas.

 

“El interior del local tiene mucha impronta nuestra. Estuvimos casi un año en obras para acondicionarlo a la manera que a nosotros nos gusta. Tenemos mesas al aire libre, también en el interior, una barra, plantas, y una de las cosas que más impresionan a los clientes es un mural de varios metros de largo pintado por el artista rosarino Jorge Molina, amigo de la casa”, cuenta Enrique.

Al igual que con la idea del bar, Bernarda siguió los pasos de sus padres en cuanto a su formación profesional y está próxima a recibirse de psicóloga tal como lo hicieran Enrique y Patricia. Ahora, esperan que su nuevo espacio se transforme en “un lugar de encuentro para los vecinos, para todo el barrio”, indican.

 

Nota original de Punto Biz

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