Diciembre 17th, 2018

Cómo invertir en la primera criptomoneda contra el cambio climático

Bienvenidos al siglo XXI. Tiempos en que debemos luchar contra problemas tan acuciantes como el cambio climático, pero que nos provee al mismo tiempo de mejores herramientas, como una nueva plataforma en la que ciudadanos, empresas y gobiernos pueden destinar sus inversiones a combatir el calentamiento global.

“No tenemos un prototipo de inversor establecido. El objetivo principal de Climate Coin es abrir la puerta para que cualquier persona en el mundo pueda participar en la lucha contra el Cambio Climático”, declara Ana Karen, Chief Marketing Officer de la firma, a ámbito.com.

Las inversiones se realizan en climate coins, que se pueden obtener a cambio de ethers, una de las criptomonedas que le disputan el mercado a bitcoin, que cobró inusitada fama debido a la frenética disparada de su cotización. La aspiración de su emisión inicial para financiarse, que termina a fin de año, es colocar “hasta 255 millones de divisas, el 51% del total creado”.

El bitcoin puso a las criptomonedas en el centro de la escena.

Una vez finalizado este primer paso, abierto tanto a ciudadanos como a instituciones, fondos de inversión, empresas y gobiernos, el siguiente será seleccionar los proyectos medioambientales en los que se invertirá. El requisito es que propongan “un cambio sustancial” para encarar el calentamiento global, enfocados, por ejemplo, hacia las energías limpias o la movilidad sustentable. Tanto para comprar compañías, crear firmas propias o realizar inversiones semilla en proyectos en crecimiento, lo importante será que tengan como rasgo principal aspectos innovadores y disruptivos.

Los inversores recibirán dividendos trimestrales por semestre de acuerdo a los beneficios que se obtengan. La otra parte del plan consiste en que los climate coins se valoricen tanto que los inversores prefieran atesorarlos como un bien en sí mismo. Para ella, se decidió que cada vez que se adquiera participación en una empresa, un porcentaje se dedicará a la vez a comprar un determinada cantidad de ellos que quedarán “bloqueados” en el mercado como una forma de reaseguro de su valor.

Otro mercado en el que aspiran a tallar fuerte es en el de los derechos de emisión de dióxido de carbono, aunque resta aún definir un acuerdo con las Naciones Unidas. De ese modo, las empresas adquiridas estarán habilitadas para vender sus derechos de CO2 como una fuente de ingresos adicional. “A través de estos activos digitales transferibles, los participantes podrán obtener otro retorno económico”, detalla la ejecutiva.

• La seguridad, un gran desafío

Los creadores de la plataforma son conscientes de las incertidumbres que generan las criptomonedas para muchos ciudadanos de a pie y empresas de la economía tradicional. Por ello dedican gran parte de sus tácticas de seducción a resaltar la seguridad del sistema. Básicamente, la tecnología conocida como blockchain, originalmente utilizada en bitcoin, usa la encriptación para resguardar todos los datos de transacción entre dos partes sin la necesidad de intermediarios.

La información se almacena a través de una red punto a punto, usando el consenso de pares para validar cada compraventa. Según señalan los directivos, estos registros son permanentes y a prueba de manipulaciones. Además, la plataforma ofrece un sistema de seguimiento para que los titulares de los climate coins puedan rastrear las inversiones y los estados financieros de las compañías.

Otro de los fantasmas es que una repentina fiebre especulativa degenere en una “burbuja” de buscadores de ganancias a corto plazo, por lo que, remarca Karen, la premisa es que el dinero recaudado “se utilice principalmente para adquirir activos tangibles, acciones de empresas con valor real”.

Para ella, una de sus fortalezas del sistema reside en que las modernas “plataformas inteligentes” aseguran que se cumplan los términos de los contratos tal como fueron cerrados previamente. “Aquí la base no es la confianza entre los firmantes, el propio software se encarga de que se cumplan los acuerdos, sin modificaciones ni cancelaciones, lo que acaba con los intermediarios y el retraso de las operaciones”, detalla.

Según su carta de intención, Climate Coin tendrá como prioridad estimular el crecimiento de las compañías elegidas para maximizar sus beneficios, y luego de determinado período, como en cualquier inversión tradicional, se analizará la posibilidad de salir de ellas a través de la venta de las acciones como un modo de obtener ganancias de capital.

Analistas pronostican millonarias inversiones para luchar contra el cambio climático.

El horizonte hacia el que se dirige es tan apasionante como desconocido, un universo en el que las reglas aún se están redactando. Por lo pronto, el mercado al que apunta cuenta con un interesante potencial: diversos organismos internacionales estimaron que el monto razonable de inversiones globales para mitigar el cambio climático de aquí a 2030 debería superar los u$s 100.000 millones. Si nos enfocamos en nuestra región, la International Finance Corporation (IFC), entidad dependiente del Banco Mundial, evaluó que en ese período el grupo integrado por Argentina, Brasil, Colombia y México podría atraer capitales por unos u$s $ 2.500 millones.

Nota original de ambito

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