Febrero 22nd, 2018

"Las expectativas de inflación para el año que viene son las más bajas desde 2009"

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, dijo este jueves que las las expectativas de inflación para el año que viene son las más bajas desde 2009, al defender los logros de sus gestión, en momentos en que el actual nivel de tasas genera rispideces dentro del Gobierno.

Ante periodistas en el Museo del BCRA al cumplirse dos años al frente de la entidad, Sturzenegger igual admitió que la suba esperada de precios “no se ubica dentro de nuestras metas de 10 ± 2%”.

“Las expectativas de inflación están sólidamente ancladas. Es cierto que no se ubican dentro de nuestras metas de 10 ± 2% para el año que viene y 5 ± 1,5% para 2019, pero en los últimos 14 meses, con todos sus logros y reveses, mientras la inflación bajaba de 40% a 22%, las expectativas de inflación para 2018 se han movido tan sólo 2,5 p.p. (2,3 para 2019), de los cuales casi 1 punto está explicado, por aumentos mayores a los esperados en tarifas, ya que el proceso de corrección de tarifas terminará en 2018, cuando antes se pensaba que se extendería a 2019”, indicó.

A su vez, las expectativas de inflación para el año que viene “son las más bajas desde 2008-2009” y las del año subsiguiente orillan un dígito. Esto representa un capital muy valioso en términos de estabilidad que se ha acumulado en los últimos dos años, resaltó.

Recordemos que la inflación de 2009 fue alrededor de 16% (según mediciones privadas), una cifra simuilar a la expectativa del REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado) para 2018: 16,6% según el promedio, y 16%, según la mediana.

El titular del ente monetario reiteró además que el proceso de desinflación acompaña al crecimiento. “Como dijimos muchas veces, la desinflación se lleva muy bien con la reactivación, y esto es algo se ha visto tanto en la experiencia de otros países como en la propia historia argentina”, dijo.

En ese sentido, defendió la política monetaria que lleva adelante el Banco Central al enfatizar que ha propiciado el proceso de deinflación. “Todo este proceso se ha producido gracias a una política monetaria que durante 2017 fue aumentando su sesgo restrictivo. Ver entonces que la inflación núcleo quebró los valores que había sostenido por un año es una enorme satisfacción para el BCRA, aunque por supuesto siempre está presente la ansiedad por lograr resultados más rápidos”, indicó.

Por otra parte, sostuvo que “la coordinación con la política fiscal ha sido una cuestión abordada y planificada desde el principio de nuestra gestión”, frente a las críticas que emerger desde varios ámbitos sobre una “descoordinación”, con el Ministerio de Hacienda y otras carteras económicas.

“Las metas de inflación fueron establecidas en forma consistente con las transferencias que se preveían que el BCRA debería efectuar al Tesoro mientras se llevaba adelante la convergencia fiscal gradual”, expresó. De esta forma, -prosiguió- “la asistencia monetaria al fisco se corresponde con los aumentos esperados en la demanda nominal de dinero, y por ende no existe la necesidad de esterilizarla”.

Así, explicó que “el gobierno elegiría una trayectoria para el déficit fiscal. La parte de ese déficit que no se financiara con transferencias del BCRA, implicaba para el gobierno la necesidad de recurrir a otras fuentes de financiamiento. Este esquema se implementó exactamente según lo planeado, y de ahí se desprende el hecho de que las LEBAC sin contrapartida en aumento de reservas internacionales se mantuvieron constantes en relación al PBI”.

Nota original de ambito

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