Noviembre 20th, 2017
11/09/2017 - Sin categoría

Huracanes: qué son y por qué no pueden ocurrir en Santa Fe

Estos fenómenos se producen sólo en zonas determinadas. Un especialista explica qué son y por qué es difícil que haya un Irma local.

 
Aunque la tormenta del fin de semana en la región pareció más fuerte de lo común, seguramente la sensación se debe a la gran cantidad de información que circuló en los últimos días sobre el huracán Irma, que asola el Caribe y parte de Estados Unidos. Sucede que es mínima la posibilidad de que un fenómeno como ese acontezca en la región e incluso en el país: en nuestra latitud, si bien se pueden desarrollar sistemas de tormentas rotacionales, no llegan a tener la magnitud de los huracanes, ya que las temperaturas sobre la superficie del mar son más bajas de lo necesario para que se desencadene el proceso de formación. Los huracanes se forman por lo general en los cinturones comprendidos entre los 5º y los 15º de latitud, a ambos lados del Ecuador. Su trayectoria de desplazamiento es hacia los polos.

 

La aclaración pertenece al investigador Ignacio Cristina, del Centro de Informaciones Meteorológicas (CIM) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien agregó que los huracanes son tormentas violentas que se forman sobre los océanos tropicales con temperatura mayor o igual a 27ºC en su superficie y que se inician por la combinaciones entre una gran evaporación y la convección generada como consecuencia de dichas temperaturas y la presencia de un sistema de baja presión.

 

“Estos procesos originan extensas zonas de nubosidad que suelen formar cinturones de tormentas. No todos estos fenómenos llegan a ser ciclones o huracanes. Muchos desaparecen antes de alcanzar su etapa de madurez. Los huracanes están caracterizados por un centro de baja presión rodeado por bandas nubosas dispuestas u organizadas en forma de espiral que giran alrededor de su centro, el ojo del huracán, en sentido ciclónico, produciendo vientos y turbulencias de extrema violencia que sobrepasan los 120 Km./h”, expresó.

 

De acuerdo con el especialista y según bibliografía histórica, el término “huracán” tiene su origen en el nombre que los aborígenes mayas y del Caribe daban al dios de las tormentas y a los espíritus diabólicos. El mismo fenómeno meteorológico es conocido en la India con el nombre de “ciclón”, en Filipina se lo denomina “baguío” o “baruio”, en el oeste del Pacífico Norte se lo llama “tifón”, “willy-willy” en Australia, “taino” en Haití y en la costa occidental de México se lo conoce como “cordonazo”.

 

LA VIDA DE UN HURACÁN

Como todo fenómeno meteorológico, los huracanes también tienen un ciclo. De acuerdo con Cristina, contempla una etapa de formación, cuando el viento aumenta alrededor de un centro de baja presión, las nubes comienzan a formarse y la presión atmosférica en el centro desciende a los 1000 hectopascales (hPa). En una segunda fase, la de desarrollo o crecimiento, el viento continúa aumentando, las nubes se distribuyen en forma de espiral y se forma un ojo pequeño, casi siempre de forma circular, dentro del cual lo vientos son suaves y variables y no hay presencia de nubes. La presión cae en una pequeña área.

 

Pero seguramente la etapa más conocida, sobre todo por los efectos que produce, es la de la madurez de los huracanes, que es cuando el viento alcanza el máximo de velocidad pudiendo llegar a los 320 km/h. Finalmente, en el momento de la disipación el viento disminuye pero la lluvia intensa continúa. Las nubes comienzan a disiparse cuando el huracán se desplaza sobre tierra o se mueve sobre un mar de aguas más frías, es decir, cuando cesa su alimentación.

 

 

Nota original de Punto Biz

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