Septiembre 25th, 2017
07/09/2017 - Sin categoría

Tom King, el exagente de la CIA que escribe cómics de Batman

Tom King es uno de los nombres de moda dentro del mundo de los cómics. Ya hemos escrito varias reseñas muy elogiosas de Batman, el cómic que escribe actualmente. Sin embargo, nos hemos enfocado poco en cómo este hombre de 39 años dio su salto a la fama en la industria comiquera. Gracias a una entrevista que brindó, tenemos un panorama más claro de cómo fue su vida.

King nació en California, hijo de una ejecutiva de uno de los grandes estudios de cine. Ávido lector de cómics, tiene una historia personal con la que todos podemos identificarnos. Durante toda su vida, se autodefinió como un nerd y el sueño de su vida era escribir historietas. A los 12 años tuvo su primer acercamiento a la industria: consiguió el número de teléfono y llamó a las oficinas de Archie Comics para ofrecerse como barredor de piso. Simplemente se rieron ante la ocurrencia de un niño.

Fue criado por su madre que, conocedora de la industria de los medios, le insistía para que no se dedique a la escritura y se vuelque a una profesión más estable. Ante la insistencia de su mamá, finalmente aplicó y consiguió una beca para estudiar abogacía en la Universidad de Columbia, en Nueva York. ¿Por qué en Columbia? King había estado leyendo hace poco Daredevil, escrito por Frank Miller y le había explotado la cabeza, con nuevos recursos temáticos y de narración, llevando a los cómics a una nueva altura antes inalcanzable. Y Matt Murdock, el álter ego de Daredevil (que también es abogado, había estudiado en Columbia. ¿No les dijimos que era un nerd?

A pesar de volcarse a una carrera de leyes, nunca olvidó su pasión. Mientras estudiaba, aprovechó también que las oficinas centrales tanto de Marvel como DC estaban en NY, y comenzó a enviar solicitudes de trabajo.

Primero, a los 19 años, consiguió trabajo de pasante en Vértigo, la sub editorial de cómics con temáticas más adultas dentro de DC Comics.

Al año siguiente cruzó de vereda y consiguió una nueva pasantía en Marvel, la contra. Ahí era el asistente de Chris Claremont, uno de los escritores históricos de los X-Men. Una formación envidiable. King ya empezaba a verse a sí mismo como el escritor del futuro, la nueva voz de los cómics. De hecho, ¡había vendido a Marvel su primer guión por 500 dólares!

Y de repente, Marvel quebró.

Poca gente recuerda esto, pero en el año 2000, Marvel entró en bancarrota y tuvo que despedir a un enorme porcentaje del staff, entre ellos, Tom King.

Afortunadamente, tenía sus estudios de abogado y fue a eso a donde volcó su carrera. Tomó un puesto en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Cuando todo parecía nuevamente encaminado, sucedió el 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista por una facción de Al Qaeda sobre el World Trade Center, las Torres Gemelas de NY.

Nuestro querido nerd fue reclutado por la CIA. Sintió que el 11S era el Pearl Harbor de su generación y que tenía la obligación de servir a su país. Lo hizo durante 7 años. Trabajó en el campo en Irak, Paquistán y Afganistán. Su vida era la trama de una película: tenía que mentirle a todos sus familiares y sus seres queridos, manteniendo su trabajo en la CIA secreto, aunque hoy puede decir que se dedicaba a actividades de inteligencia y anti-terrorismo.

Cumplió su rol y poco tiempo después sintió que su ciclo estaba cumplido y decidió volcarse a su pasión, la escritura. Sus trabajos llamaron la atención de las dos grandes editoriales. Su primer trabajo de alta exposición fue en Marvel, con una miniserie de 12 números de Vision, un personaje secundario de los Avengers. Esta miniserie fue un éxito de ventas y de crítica, al punto tal de que incluso antes de que concluyeran los 12 números, DC Comics lo llamó para que firme un contrato de exclusividad. No iba a andar con cosas pequeñas: le encargaron que escriba el relanzamiento de Batman, con un nuevo número 1.

Nos quedamos con una anécdota que cuenta King: a los 15 años invitó a una compañera de colegio que le gustaba a estudiar a su casa. En medio de los nervios revisó su cuarto y vio que tenía pilas de cómic por todos lados, pósters de la Legión de Superhéroes pegados en las paredes. En un acto lleno de simbolismo, sacó los pósters y tiró todos los cómics dentro de un placard. Cuando ella llegó le dijo: “Wow, ¡qué blancas que están tus paredes!”.

Su historia es la de todos nosotros, los que crecimos leyendo cómics y lo ocultábamos porque leer cómics no era cool. Los que tenemos un sueño en que el resto no cree. Los inadaptados, los nerds. Todo ese hermoso grupo de ganadores, que no ha ganado aún, pero igual no perdemos las esperanzas.

Nota original de TN

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