Noviembre 23rd, 2017
03/09/2017 - Sin categoría

Goza Junior

Boca le ganó a River en San Juan y cerró el sábado con una sonrisa. Guillermo le quitó importancia a la victoria por tratarse de un amistoso pero del otro lado la derrota golpeó como si hubiera sido por los puntos. Mirá todo lo que dejó el superclásico en esta nota.

Ya sea por los puntos o por el honor, el superclásico es uno de esos partidos que hay que ganar siempre. No importan las circunstancias: los Boca – River nunca son amistosos. Por eso en Olé armamos este punteo con todo lo que dejó el partido más importante del fútbol argentino, de un lado y del otro, con buenas y malas.

1. Alegría superclásica

Amén de que Guillermo Barros Schelotto le haya quitado importancia al triunfo por tratarse de un partido amistoso, ganar el superclásico siempre es importante. Más aún cuando la victoria se logra con un equipo alternativo como el que presentó este sábado Boca.

2. Se impuso sin sus estrellas

El campeón del torneo local afrontó el superclásico sin sus principales figuras. A Benedetto, convocado por Sampaoli, y los colombianos Fabra, Barrios y Cardona, citados por Pekerman, se le sumaron Pavón (tocado, entró faltando apenas unos minutos) y Rossi, a quienes Guillermo prefirió sentar en el banco para darle rodaje a otros jugadores. Es decir que Boca festejó ante un River casi completo sin poner a seis de los 11 titulares en cancha.

3. Tiene variantes

Sara, Peruzzi, Evangelista, Chicco, Espinoza, Benítez y Bouzat aprobaron el examen. Todos, en mayor o menor medida, estuvieron a la altura de las circunstancias. No brillaron pero tampoco desentonaron. Por eso el técnico se fue tranquilo: sabe que ante cualquier imprevisto puede contar con ellos.

4. El guiño del 9

Sin Benedetto y con Bou lesionado, a Guillermo no le quedó otra que improvisar y poner de 9 a un futbolista que suele jugar de otra cosa. Eligir a Junior fue un acierto del entrenador: tuvo una y la mandó adentro. 

5. Empate técnico

El resultado de este superclásico hizo que el historial entre Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo como técnicos de Boca y de River, respectivamente, quedara igualado. Se cruzaron ocho veces, con dos triunfos por lado. Lógico, en los otros cuatro hubo empate.

6. Súper cantera

Este superclásico fue el primero para algunos de los pibes de la cantera de Boca que volvieron al club tras haber estado a préstamo en otras instituciones, como Bouzat (Defensa y Justicia) y Evangelista (Atlético Tucumán). Y también lo fue para quien apunta a ser el 5 de Boca a futuro: Julián Chicco. Todos cumplieron.

7. Las lesiones

Como no todo es color de rosa, Boca también tiene cosas que lamentarse. Una de ellas es la lesión de Cristian Espinoza, quien, a poco de que finalizara el primer tiempo, sintió un pinchazo en el isquiotibial de la pierna derecha y tuvo que dejar la cancha. “Sería una distensión”, dijo el ex Huracán. Gago y Goltz también sufrieron golpes de consideración aunque no tendrían problemas para empezar a la par la semana.

En River, en cambio, el superclásico dejó más dudas que certezas. Pese a contar con la mayoría de los titulares en cancha (sólo faltaron Pinola y Moreira) no pudo doblegar a un mix de Boca. La ausencia de Alario se sintió más que nunca.

Mirá también: “Necesitamos respuestas inmediatas”

1. Lo único positivo

El primer tiempo de De la Cruz. Aún con cosas para pulir y todavía sin estar a punto desde lo físico, mostró capacidad para encarar, asociarse con los compañeros. Y hasta se animó a ejecutar la pelota parada. Una variante interesante a futuro. Ah, y un detalle a tener en cuenta:  el pibe Montiel cumplió como marcador de punta derecho.

2. No sumó ni un Poroto

A Lux le costó el partido. No se mostró seguro y tuvo una floja respuesta en el gol de Boca. Las dudas quedaron claramente en evidencia en otras dos jugadas en las que dio rebotes largos, sin atenazar la pelota.

3. Un equipo inconexo

Flojo Nacho Fernández, Martínez interminente, poco de Enzo Pérez en el segundo tiempo… River sufre en lo que antes era fuerte: la generación de juego.

4. Atrás tampoco

Barboza no ofreció garantías en el debut. Y perdió en la carrera con Junior antes del gol.

5. La falta de gol

River ya empieza a sufrir por la salida de Alario. Si bien jugó Scocco acompañado por De la Cruz -más restrasado- y luego ingresaron Borré y Auzqui, no tuvo peso ofensivo. Así, si no hay generación y los delanteros que juegan no son abastecidos, se le va a complicar. Gallardo se fue preocupado, pero optimista creyendo que van a poder mejorar.

Mirá también: ¿Cómo River intentó reemplazar a Alario?

Nota original de Ole

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