Noviembre 19th, 2017
02/09/2017 - Sin categoría

Camaro, el perro de Gendarmería que no paró de ladrar a Bullrich

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, estuvo ayer en Rosario y dio una conferencia de prensa sobre los 840 kilos de cocaína secuestrados anteayer por Gendarmería en Venado Tuerto y en cuyo marco fueron detenidas siete personas. Si bien pasó por la ciudad para referirse exclusivamente al operativo, caía de maduro que le iban a preguntar sobre la desaparición de Santiago Maldonado.

“Venimos trabajando con intensidad y compromiso y hacemos todo lo que está a nuestro alcance. Están colaborando países vecinos como Chile y estamos colaborando en tres causas judiciales. Pedimos que no se politice el caso y que no se acuse sin tener pruebas”, dijo la ministra.

Bullrich llegó alrededor de las 11 de la mañana a paso tranquilo junto al jefe de Gendarmería Nacional, Gerardo Otero y el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, al Destacamento Móvil 2 de Gendarmería Nacional, ubicado en San Martín 2581.

Sólo permitieron hacer tres preguntas y se dio por finalizada la conferencia de prensa que duró cerca de media hora.

Una de las preguntas fue sobre la marcha que se realizó ayer en todo el país pidiendo por la aparición con vida de Maldonado. La funcionaria pensó y repensó lo que iba a decir. “La tomo como válida. Queremos que sea en paz y sin violencia”.

La última pregunta fue con relación al hostigamiento que sufrió la ministra de Educación provincial, Claudia Balagué –quien impulsó a que en las escuelas se trabaje sobre derechos humanos, en particular de la desaparición forzada de Santiago–; sostuvo que no estaba al tanto de lo que había sucedido. La conferencia terminó de manera abrupta. Bullrich quiso salir por la misma puerta por la que entró pero no le fue tan fácil. Todos los periodistas que estaban presentes se le abalanzaron y continuaron preguntándole sobre el caso Maldonado: la funcionaria evadió respuestas, esquivó micrófonos y le reclamó a sus acompañantes por no protegerla del acoso periodístico.

En menos de cinco minutos armaron un minioperativo para sacarla del lugar: entró una camioneta Amarok de culata que recorrió unos 150 metros para sacar a la ministra y llevarla a destino y así se liberó de someterse a interrogatorios.

El clan Fernández

En referencia al operativo, la funcionaria remarcó que “toda la organización delictiva fue desbaratada. El clan de los Fernández manejaba esta banda y están todos presos”, detalló.

En el breve contacto que tuvo con la prensa, Bulllrich aseguró que se logró algo muy fuerte y es que Rosario no sea vista como una ciudad narco. “No se merecía tener este estigma”.

Y agregó: “840 kilos de cocaína puestos en el exterior representan 168 millones de dólares y vendidos en Argentina son 700 millones de pesos. Este es uno de los cargamentos de cocaína más importantes secuestrados en Argentina, y el más importante desde que comenzamos a trabajar con más intensidad en esta zona”, remarcó.

Control

La ministra de Seguridad sostuvo que el operativo comenzó en Orán, Salta, “El cargamento venía controlado por tres agrupaciones de Gendarmería Nacional. El camión traía la droga camuflada con un auto que iba delante. Se hizo un trabajo para que el camión y el auto no percibieran que había un seguimiento controlado. En el momento oportuno se procedió al secuestro del camión”. Bullrich explicó que se hicieron allanamientos en Río IV, Venado Tuerto, Salta y en Salvador Mazza (Salta). “Esta operación llevó varios meses de investigación. El clan Fernández es el que manejaba esta banda. Hubo un aporte importante de la Afip en lo que fueron los movimientos de dinero. Se trabajó sobre el lavado de activo. Se hicieron los allanamientos. Se secuestró la droga y toda la banda está a disposición de la Justicia”, concluyó la ministra de Seguridad.

Un perro muy enojado

Apenas pisó el Destacamento Móvil 2 de Gendarmería Nacional, la ministra de Seguridad de la Nación; pasó por al lado de dos perros labradores, ambos de color negro. Pero uno de ellos, Camaro de seis años, dio a entender que no le gustó la visita de la funcionaria.

El can no paraba de ladrar luego de que Patricia Bullrich pasara frente a él. Ni siquiera el gendarme que lo tenía con una correa pudo controlar sus excesivos ladridos. Aparentemente hasta el perro se hizo carne del dolor por la desaparición de Santiago Maldonado.

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