Agosto 22nd, 2017

Un amor que nació en los Andes y creció en la Ciudad

Faltaban 3 kilómetros para llegar. Laura y Adrián se miraron, chequearon sus relojes y comprobaron que iban bien, en el tiempo que habían previsto. “El me miró y me dijo que me amaba. Me agarró de la mano y así corrimos hasta cruzar la meta. En nuestra remera estampamos la frase cómplices los dos. Así nos sentimos”, cuenta ella en el espacio que la organzación le cedió a los grupos de entrenamiento. Laura y Adrián habían terminado juntos su primer medio maratón sobre asfalto. Y dieron un paso más en una historia de amor que comenzó por el running, un fenómeno que, en algunos casos, genera roces entre parejas, pero también sirve para formarlas. 

“Nos conocimos el ultimo día del Cruce de los Andes… cansados y sucios. El trataba de darme charla y yo nada, estaba muy concentrada en terminar esa carrera, que es durísima”, recuerda Laura, y agrega: “Pero como terminamos juntos compartimos el catamarán que nos llevaba de Puerto Blest al Llao LLao y en ese tiempito de relax brindamos con una cerveza que nos había dado la organización y nos contamos brevemente nuestras historias”.

“Ya en Buenos Aires, cada cual en su rutina, pasaron algunos días y él me buscó por Facebook. Ahí nos pasamos nuestro número de teléfono y comenzamos charlas por WhatsApp -continúa el relato-. Me propuso que nos encontremos y la primera invitación fue hacer un fondo juntos. Como vimos que la habíamos pasado genial lo volvimos a repetir al domingo siguiente. Y así fuimos sumando entrenamientos”.

Cuentan también que para planear las carreras él se ocupa de los tiempos y ella de la hidratación y los geles. El entrena en la semana en Moreno y ella en el Parque Chacabuco, con el grupo La Deportista. Y se encuentran los domingos para hacer los fondos, es decir, los entrenamientos largos ¿Cómo hacen? “Nos pasamos los tiempos y las entrenamientos que vamos haciendo para poder emparejarnos, y pensamos juntos de cuánto será el fondo siguiente. La de ayer fue nuestra tercera carrera juntos, la primera en asfalto. El objetivo es sumar desafíos en la arena y la sierra. Compartir los entrenamientos por WhatsApp hace que se acorten las distancias entre Moreno y Capital”, asegura Laura.

“Ya no estamos solos, esa es la sensación que tenemos desde que corremos juntos. Con el transcurrir de las carreras y los fondos nos dimos cuenta de que nos gusta el equipo que formamos. Así que ahora también cocinamos en equipo, y salimos con nuestras hijas”, cuentan, y agregan: “La idea, ahora, es correr juntos, llegar bien y siempre de la mano. Todo se fue dando: nuestros gustos, nuestro amor, la complicidad, las miradas alentadoras y los guiños. Nadie mejor que nosotros para entender esta locura de correr. Nadie mejor que nosotros para entender esta vida que llevamos… ahora juntos”.

Nota original de Clarin

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