Agosto 18th, 2017

Se rindió la prueba PISA en el país con un desafío: mejorar

Falta poco más de un año para que la educación vuelva a ser, por un día, tapa unánime de los principales diarios del mundo. La coincidencia se reitera cada tres años, cuando se dan a conocer los resultados de la prueba internacional PISA, que evalúa a los alumnos de 15 años de 73 países en lectura, matemática y ciencias. El primer paso de ese largo proceso se acaba de concretar en las escuelas de toda la Argentina.
En el país, 7.500 alumnos rindieron la prueba entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, en 238 escuelas, públicas y privadas. El examen, que este año pone el énfasis en ciencias, duró dos horas.
En 2012, la Argentina quedó en el puesto 59 entre los 65 países que fueron evaluados entonces. Por eso el desafío ahora es mejorar.
Tras el examen, algunos alumnos que hicieron la prueba en la Ciudad compartieron sus impresiones con Clarín: “La parte de Matemática fue la más difícil porque las consignas planteaban problemas, y no estamos acostumbrados a estudiar así”, dijo uno de los alumnos. “Al ser una prueba sin nota, estás más relajado”, aseguró otro. “Cuando una pregunta era difícil, directamente no la respondía y pasaba a la siguiente”, contó un tercero. Ahora habrá que esperar hasta diciembre de 2016 para conocer los resultados.
La ciudad de Buenos Aires participó con una muestra mayor que el resto de las provincias, para obtener un informe propio sobre el desempeño de los alumnos porteños: convocó a 59 escuelas y 2.000 estudiantes.
En rigor, el recorrido de las escuelas por PISA 2015 comenzó en marzo, cuando se empezó a preparar la participación argentina en la prueba. “Este año hicimos un gran esfuerzo de sensibilización previa, para que la comunidad educativa se sienta parte de la evaluación y no la perciba como algo externo, sino como una instancia pedagógica más”, explicó Sergio Siciliano, director de la Unidad de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa de la Ciudad.
Desde la Ciudad organizaron reuniones con los directores de las escuelas donde se tomó la prueba, seleccionadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la responsable de PISA. Trabajaron también en la revisión de los “items” (las preguntas), que otros años habían presentado problemas de traducción. Durante esta etapa de trabajo previo, varios docentes expresaron su recelo hacia PISA. También hubo dos meses de preparación y tutorías con los alumnos seleccionados para rendir. “Ejercitaron con consignas similares a las que plantea la evaluación. Se les explicó en qué consiste la prueba, y que ellos al responderla están representando al país”, señaló Siciliano.
“No hay una conciencia de la necesidad de la evaluación, existe la idea de que evaluar es controlar. Pero la realidad es que es necesario evaluar y tener autocrítica”, planteó Silvia Ledo, rectora de la Escuela Normal N° 3 “Bernardino Rivadavia” de San Telmo, donde 35 alumnos fueron evaluados. De todos modos, Ledo también lamentó que los resultados sean presentados en forma de ranking, como si se tratara de una competencia: “Me indigna que la evaluación se reduzca a ver en qué puesto quedamos. Tenemos mucho que mejorar, pero no somos los peores”.
Este año en la Ciudad los encargados de tomar la prueba fueron docentes jubilados, convocados por solicitadas y propuestos por las mismas escuelas. Ellos acompañaron a los alumnos en la preparación para la prueba, tanto en lo pedagógico como en lo emocional, conteniendo los nervios previos.

Nota original de Clarin

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