Junio 24th, 2017

Las dudas de Scioli, la sombra de Nisman

El tránsito hacia octubre no será fácil para el candidato K. El Gobierno lo ayuda muy poco. La Presidenta se ocupa de su despedida y de enterrar la historia amenazante del fiscal muerto.

Dos nombres desvelan a Cristina Fernández en los meses de su despedida. Daniel Scioli, porque se trata del candidato kirchnerista que debe sostener a disgusto hasta octubre para evitar un mal aún peor para ella. La posibilidad de que Mauricio Macri se termine encaramando en el poder. Alberto Nisman, porque su muerte misteriosa y su denuncia por encubrimiento terrorista permanecen como una marea que va y viene. Pero que jamás desaparece.

Scioli hizo lo indecible para correrle del medio a la Presidenta el escándalo del fiscal muerto. Fueron gestos convincentes que le permitieron convertirse en el presidenciable único del FpV. Pero ese conflicto, de repercusión internacional, mantiene una vida propia que ni la voluntad de los jueces afines al Gobierno logra apagar.

En los últimos días se sucedieron novedades. Interpol volvió a interrogar al juez Rodolfo Canicoba Corral y a los fiscales de la Unidad AMIA –discípulos de la procuradora, Alejandra Gils Carbó– sobre la vigencia de las alertas rojas contra los jerarcas iraníes responsabilizados por Nisman de la voladura de la mutual judía en 1994, que dejó 85 muertos.

Esas alertas rojas conservarían la validez de las órdenes de captura. Las evidencias indican que Teherán pretendió su levantamiento con la firma del Memorándum de Entendimiento que celebró con la Argentina. Como no se produjo, incineró el pacto. Irán nunca reconoció aquella acusación del fiscal muerto.

La Comisión de Control de Interpol requirió ahora sólo por tres de aquellos jerarcas involucrados. Canicoba Corral responderá en los próximos días a favor de sostener las alertas rojas porque no tendría otro remedio ante el naufragio del Memorándum. Pero habría detrás algo más que el desarrollo de un trámite burocrático. Tal vez, la existencia de las primeras presiones sensibles producto del nuevo contexto internacional en el cual sobresale el acuerdo de Estados Unidos con Irán por su política nuclear. Aparte de esas dos naciones, han convergido Rusia y China. Gran Bretaña y Alemania también avanzaron en el deshielo con Teherán. El país persa parece definitivamente alejado de los radares argentinos. Asoma vecino con naciones de occidente distanciadas de la Argentina. Enlazado además con dos potencias, China y Rusia, sobre las cuales Cristina y Axel Kicillof depositan esperanza para fondear las frágiles reservas del Banco Central. La descripción ilustra hasta qué punto sería errático el lugar en que ha quedado la Argentina en el concierto del mundo, cuando epiloga la década K.

Quizás sin proponérselo, en su afán por acabar con su memoria, el propio Gobierno atiza el fantasma de Nisman. Las razones de su muerte, a ocho meses de producida, continúan siendo un enigma pero los rastreos sobre las espesuras de su vida privada avanzan con celeridad. En abril, Canicoba Corral, después de una revelación de la ex esposa del fiscal, la jueza Sandra Arroyo Salgado, inició una investigación sobre presunto lavado de dinero y evasión. Hace diez días el fiscal Pedro Zoni pidió la indagatoria de la madre y la hermana de Nisman. También puso en la mira al técnico informático Diego Lagomarsino, el encargado de prestarle el arma al fiscal por la cual habría muerto. Hubo una fecha que marcó una llamativa coincidencia: el mismo día que Zoni elevó su despacho (27 de agosto) fue confirmado en el cargo por Gils Carbó. La procuradora lo mantenía con traslado precario desde Santiago del Estero.

Cada paso del kirchnerismo y la Justicia adicta en esta historia devela la trama aún irresuelta del espionaje y los espías que anidaron el poder durante el ciclo de los Kirchner. Canicoba Corral y Zoni aseguran que las cuentas de Nisman en el exterior y su condición patrimonial no cerrarían. Sospechan de aportes extraños, incluso de fondos buitre. Nunca dejan de asociar al fiscal muerto con el espía prófugo Jaime Stiusso. Oscar Parrilli, el jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), volvió a hablar de las causas judiciales pendientes que tiene su viejo socio. Pero no se conoce una sola gestión K para ubicarlo en su estancia en Estados Unidos. Para agregar suspicacia a la escena, Sara Garfunkel, la madre de Nisman, designó a Pablo Lanusse como su abogado defensor. Se trata del ex fiscal que en el amanecer del kirchnerismo defendió a Gustavo Béliz en su pelea pública con Stiusso. A raíz de la trifulca el ex ministro de Interior de Néstor Kirchner debió renunciar y se radicó por años en el exterior.

Cristina recibió una señal alentadora, en ese campo, de parte de la Justicia. La Sala IV de la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional ratificó a Viviana Fein a cargo de la investigación por la muerte de Nisman. La mujer estuvo con ganas de alejarse debido a los condicionamientos políticos. Pero desistió por segunda vez en ocho meses. Nadie conoce en qué momento hará público el dictamen sobre la muerte del fiscal. Seguro que nunca antes que concluya el proceso electoral. En ese tránsito se continuarán acumulando problemas e interrogantes. El fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones, Ricardo Sáenz, apuntó al menos dos. Por qué razón si Lagomarsino figura sólo como imputado por el suministro del arma en la causa, se le permite la designación de un perito de parte para la Junta Médica donde se analizan las circunstancias del deceso. En el mismo sentido, a raíz de qué motivo no se modificaría aquella tipificación cuando es investigado por participar en supuestas sociedades financieras con Nisman en el exterior.

Un asunto que probablemente quede pendiente para el próximo turno sea el de la declaración de inconstitucionalidad o no del pacto con Irán. La Presidenta posee vocación para forzar la máquina, pero la realidad generada en la Sala II de la Cámara de Casación, por el choque con el Poder Judicial a raíz de los jueces subrogantes, lo tornaría complicado. Allí, el juez Juan Carlos Gemignani, dispuesto a ilegitimar el Memorándum, es objetado por el Poder Ejecutivo. La designación del subrogante Claudio Marcelo Vázquez fue suspendida por la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo. El magistrado resiste. Los mismos jueces se negaron a reponer al desplazado Luis María Cabral, decidido a votar en sintonía con Gemignani. Angela Ledesma, jueza titular, sigue de licencia. Un descalabro.

Scioli deberá velar a futuro por todas aquellas garantías que demanda Cristina. Tal vez, por desconfianza, la Presidenta urdió su sistema de resguardo en la Justicia con los militantes camporistas. El gobernador de Buenos Aires, antes que nada, debe ganar en octubre para no correr ningún albur en el balotaje de noviembre. En eso anda, con notorias dificultades.

El gobernador se creyó siempre un hombre tocado por la varita mágica. Incombustible, repetían sus adláteres. Se interpela ahora por qué ese fenómeno habría sufrido mutaciones desde las primarias. Ha padecido una sucesión de reveses, algunos autoinflingidos. Aunque no todas las desventuras obedecerían simplemente al infortunio.

Sus debilidades políticas, a lo mejor, pasaron inadvertidas en épocas de menores exigencias, en las cuales con su popularidad alcanzaba. Estaría asomando quizás la ausencia de una articulación eficaz, aún para cuestiones no tan sustanciales. Ocurriría algo: el gobernador es el candidato del oficialismo pero no su líder. Scioli se entusiasmó mucho, por ejemplo, con transformarse en artífice del golpe de timón en el fútbol. Promueve a Marcelo Tinelli para presidir la AFA mirando la realidad a través del cristal que utiliza siempre: el del peso mediático y social. El gobernador y el conductor de TV se desayunaron de algo: la dirigencia del fútbol conserva un sólido espíritu corporativo legado del imperio de Julio Grondona. Esos hombres conocen los tiempos y las formas para extender sus tentáculos. El titular de Boca Juniors, Eduardo Angelici, alumno de Macri, permaneció en silencio cuando arreció la ofensiva tinellista. Se alineó en la vereda de enfrente no bien ese tranco perdió algo de vigor. Por allí suelen verse también a veteranos dirigentes de la UCR y a Hugo Moyano, jefe de la CGT y titular de Independiente. 

El tropiezo con el fútbol sería demostrativo que cualquier conducción requiere bastante más que voluntad y entrega. Gabriel Mariotto, el vicegobernador, fue el inhábil bastonero de Scioli. El candidato K sufre dificultades similares para compensar con su armado pejotista las condiciones que le impuso el kirchnerismo al designarlo candidato. Aquel pejotismo no cuenta con el tejedor paciente que fue el mendocino Juan Carlos Mazzón.

Su mejor aliado es ahora mismo Juan Manuel Urtubey. Al salteño le alcanza con su corrección y cierta sensatez. Gran parte de los restantes gobernadores llegan desacreditados. Jorge Capitanich, el ex jefe de Gabinete, podrá hacer pata ancha en Chaco. Pero resultaría un aporte flaco para las renovadas urgencias electorales de Scioli.

¿Cuáles? Capturar seis puntos nacionales, que deberían salir de los centros urbanos y de Buenos Aires. Geografías donde no quedaría tanto kirchnerismo por exprimir. Donde, por otra parte, el viejo peronismo antes que seducir, espantaría. 

Scioli sigue tentado de polarizar con Macri sin reparar que Sergio Massa retendría aún los votos del peronismo disidente que necesita para el salto final. Los dilemas se multiplican para el gobernador. Habría tomado conciencia de que octubre no será para él ningún paseo.

Copyright Clarín 2015

Nota original de Clarin

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