Agosto 22nd, 2017
05/09/2015 - Canchallena, Deportes

La sorprendente Argentina abre lugar para la esperanza

 Aplausos y reconocimiento: la Argentina logró un funcionamiento por encima de las expectativas. 
Foto: EFE 
 

MÉXICO.- Había pasado un rato de la estupenda victoria sobre Canadá del último martes y un periodista de acento centroamericano opinó en la conferencia de prensa que la Argentina estaba por debajo de lo que se esperaba. Que le habían costado mucho ese triunfo y el inaugural, contra Puerto Rico. El entrenador Sergio Hernández, con corrección, le señaló que discrepaba, que ya no estaban Ginóbili, Delfino ni Prigioni, que éste era otro plantel, otro tiempo.

Es cierto que la Argentina no está rindiendo de acuerdo con lo esperado en México 2015. Pero porque está bien arriba de esa expectativa. ¿Quién habría dicho que terminaría invicta en su grupo, que en pleno recambio doblegaría a los nueve elitistas canadienses de la NBA y a los consolidados y subcampeones vigentes puertorriqueños? Tal vez lo habría apostado algún gran optimista, confiado en esa alma inquebrantable del seleccionado más exitoso del país en las últimas décadas en disciplinas hipercompetitivas. Pero ese optimista habría tomado bastante riesgo.

Ayer, con un nuevo éxito ante un adversario bravo, la Argentina ganó la zona B y pasó con el puntaje ideal de 6 unidades -no cuenta el triunfo frente a la eliminada Cuba- a la segunda rueda, en la que debutará mañana contra Uruguay, en hora por establecer. La táctica, movediza e incómoda Venezuela tuvo a maltraer al conjunto albiceleste, pero éste dio la cara con sus jugadores más importantes, aguantó varios malos ratos y terminó imponiéndose por 77-68.

¿Qué tiene este plantel, o al menos qué tuvo en la primera etapa de este FIBA Américas, como para conseguir lo que busca? Tiene equipo y tiene figuras. Salvo que haga falta otra cosa o que pase por un lapso de desconcentración, hace básquetbol colectivo, de pases y rotación. Eso abre las vías de ataque y otorga sorpresa. Cuando se inspira, juega con alegría, brilla y disfruta en la cancha. Tiene defensa aguerrida y tiene estrategia, porque se adapta a lo que propone el oponente. Tiene ganas y ambición. Un ejemplo: un rato después de debutar con una derrota por 20 tantos a manos de México, el plantel dominicano cenaba en el hotel y se permitía un par de cantos festivos, como el de las mañanitas del rey David -por cierto, muy… mexicano-. Impensable eso en el caso de una Argentina encabezada por Luis Scola y Andrés Nocioni. ¿Qué más tiene? Contraataque, porque a los equipos dirigidos por Hernández les gusta correr, o sea, llegar al gol por la vía más fácil.

Y tiene, también, estrellas. El propio Scola, por supuesto. Al menos hasta el encuentro que anoche sostenían el anfitrión y Uruguay, Luifa era el máximo anotador del torneo (23,5 puntos por encuentro) y el segundo rebotero (11,3). En números está mano a mano con el local Gustavo Ayón en la carrera por el premio al jugador más valioso, que al colectivista capitán albiceleste parece interesar poco y nada… Está Nocioni, también muy vigente a los 35 años. Se confirman los bases líderes de la generación emergente, Facundo Campazzo y Nicolás Laprovittola. Y entre los jugadores nuevos y los Sub 24 se proyectan con fuerza Gabriel Deck y, sobre todo, la revelación: Patricio Garino, un Chapu en potencia, que al parecer ya está en el quinteto ideal argentino, junto a los bases y a los dorados. Da la impresión de que el marplatense jugará los minutos más calientes en los desafíos más grandes del certamen.

En contraposición, se debe corregir la tensión competitiva y la concentración por los 40 minutos. No ser hijo del rigor, no activarse al 100% sólo cuando el desarrollo se hace cuesta arriba o cuando el adversario es de alta categoría. Eso es riesgoso frente a, por ejemplo, el próximo rival, Uruguay. Hernández, con su análisis táctico más fino, especifícó otros defectos: la ejecución del sistema para encontrar al francotirador Selem Safar y “la defensa contra el pick and roll en el eje”. Además, se puede señalar la falta de variantes de peso en la llave, sin relevos de suma calidad para Scola.

Pero son más, y más profundas, las virtudes, que hacen que la Argentina, por caso, promedie generosos 89,5 tantos en favor y correctos 76,25 en contra. Y que gente siempre medida en los elogios -para no marearse- admita su satisfacción. “Estamos contentos, estamos jugando bien, y ganamos los tres partidos difíciles”, se complació el capitán. “Estamos mejor que lo que pensábamos. Hicimos una primera fase espectacular. Ahora, a seguir tomando confianza. Hay que tener los pies sobre la tierra. Vinimos a trabajar, vinimos a aprender”, comentó Nocioni. “Basquetbolísticamente estamos teniendo un buen torneo. Tenemos muchísima fe en cumplir nuestro objetivo de clasificarnos, dentro de una realidad [repechaje]. Si se nos presenta la oportunidad de algo mayor [plaza directa], vamos a tomarla”, apuntó Hernández.

Pasó una rueda de cuatro partidos, apenas. Pero así como en los amistosos preparatorios preocuparon un poco los desempeños, esto ya es competencia oficial y las buenas actuaciones valen más. Y encima, lo hecho hasta ahora no es inocuo: cuenta en los números, por esos puntos trasladables a la etapa que viene. Lo hecho tiene premio. El premio mayor, sin embargo, requerirá de más esfuerzo, más juego de conjunto, más mentalidad, más concentración. Pero la Argentina, con el liderazgo de Scola y Nocioni, la consolidación de los intermedios y las ganas de los nuevos, sabe de todo eso. Y parece proyectarlo a largo plazo..

Nota original de Canchallena

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